La ceremonia oficial en conmemoración del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas en Esquel comenzó con las palabras de Marcelo Salonio, presidente del Centro de Veteranos de Guerra local. Salonio abrió el acto con un mensaje profundamente centrado en la memoria y el significado del homenaje, marcando un tono inicial de solemnidad y recuerdo.
Durante esta primera intervención, Salonio destacó un hecho significativo para la comunidad: este año, en un trabajo conjunto con la Municipalidad de Esquel, se retomó el encendido de la antorcha como símbolo central de la conmemoración. En ese marco, recordó que la vigilia se había iniciado la noche anterior con la llama, la cual “fue cuidada y custodiada igual que nuestros soldados en la lucha por el territorio”.
Explicó que la llama fue trasladada por Jorge Fernández y Gustavo Mustoni, remarcando su incalculable valor simbólico al afirmar que “la llama no solo sigue viva, se mueve como el latido de cada soldado”. Además, señaló que sus escoltas son miembros activos de fuerzas que tuvieron presencia en las islas, reforzando así el vínculo vital entre el pasado y el presente. En otro tramo de su alocución inicial, describió que el receptáculo de la llama está “hermanado con el agua, igual que fue en el mar argentino”, y dejó un mensaje sobre el sentido de pertenencia al sostener que “no hay patria sin patriotas, la tierra es nuestra casa, proveedora e identidad”. El discurso cerró con una referencia al fuego como símbolo del compromiso inquebrantable de los excombatientes: “Arderá como el fuego que llevaron dentro nuestros combatientes. Recibamos con orgullo este legado. Viva la Patria”.
Un discurso crítico y centrado en la soberanía
Más adelante, Salonio, hablando en representación del Centro de Ex Combatientes, planteó un segundo discurso con un tono marcadamente crítico y centrado en la soberanía. Advirtió sobre el contexto actual y la imperiosa necesidad de recuperar una posición firme como país. Durante su intervención, cuestionó lo que definió como “mensajes humillantes” y sostuvo que existe un intento deliberado de instalar la idea de que Argentina debe aceptar un lugar subordinado en el escenario mundial. En ese marco, apuntó directamente a la conducción nacional y a las definiciones recientes en política exterior.
Salonio fue contundente en sus palabras: “Tocamos fondo. Hemos elegido a un presidente que habla con perros muertos y admira a Margaret Thatcher”, señaló, y cuestionó luego: “Un presidente que posa muy orgulloso con bandera foráneas, países que siempre votaron en contra" de los intereses de nuestro país.
El veterano remarcó que el país posee una historia que contradice esa visión de subordinación, recordando hitos como la independencia, la resistencia a potencias extranjeras y la propia guerra de 1982, afirmando que “los argentinos no somos un pueblo débil ni resignado”. En esa línea, sostuvo que el problema no radica en la sociedad sino en la falta de unidad, planteando que la causa Malvinas puede ser un eje fundamental para reconstruir ese sentido colectivo.
Fortalecer la defensa nacional
El discurso de Salonio también hizo hincapié en la necesidad de fortalecer la defensa nacional. “La defensa de la patria no es solo tarea de las Fuerzas Armadas, es tarea de todos”, señaló, y agregó que el país debe recuperar capacidad y decisión en ese sentido.
Hacia el cierre de su intervención, Salonio afirmó que “si queremos recuperar nuestro lugar en el mundo, debemos recuperar la confianza en nosotros mismos”. Enfatizó que la recuperación de Malvinas debe ser un objetivo sostenido “por las buenas, pero cueste lo que cueste”.
T.B