La nave Orión sufrió una falla en su sistema sanitario, un componente clave en vuelos de larga duración, pocas horas después del lanzamiento de Artemis II, la misión de la NASA hacia la Luna. La agencia espacial informó que el problema surgió tras el despegue, cuando se encendió una luz de advertencia relacionada con el funcionamiento irregular del inodoro a bordo.
Los equipos técnicos analizaron el aviso mientras la nave continuaba con su trayectoria hacia la órbita lunar. El administrador asociado de la NASA, Amit Kshatriya, explicó que se trataba de un "inconveniente en el controlador" del sistema.
En una rueda de prensa, Kshatriya afirmó que la situación requería de un diagnóstico detallado y, posteriormente, varias horas de trabajo para evaluar una posible solución.
Según informó la NASA este jueves, la tripulación de la misión logró "restablecer el funcionamiento normal del inodoro, en estrecha colaboración con el centro de control de la misión en Houston".
La nave, que despegó de Cabo Cañaveral este miércoles y logró separarse completamente de su etapa central, busca ser la primera en alcanzar la órbita lunar desde las misiones Apolo en la década de 1970.
El dispositivo que presentó la falla forma parte del Sistema Universal de Gestión de Residuos, diseñado específicamente para operar en condiciones de microgravedad. Se trata de la primera vez que una misión de espacio profundo incorpora un inodoro plenamente funcional con estas características.
El sistema tuvo un costo de 23 millones de dólares y fue desarrollado para adaptarse tanto a hombres como a mujeres. Su diseño es más compacto y liviano que versiones anteriores utilizadas en estaciones espaciales.
Ubicado en el piso de la cápsula, cerca de la escotilla de ingreso, el mecanismo utiliza un sistema de succión que permite dirigir los desechos hacia compartimentos diferenciados. Este método resulta necesario debido a la ausencia de gravedad, que impide el funcionamiento de sistemas convencionales.
En caso de que el fallo no hubiera podido resolverse, la tripulación debería haber recurrido a métodos alternativos similares a los utilizados en las misiones Apolo, que incluían bolsas para la recolección de orina y contenedores especiales para residuos sólidos.
Artemis II tiene una duración estimada de 10 días y contempla una primera etapa en órbita terrestre durante aproximadamente 24 horas. En ese período, los equipos en tierra evalúan el estado general de la nave antes de autorizar la continuación del viaje hacia la órbita lunar, lo que implica varios días adicionales de trayecto.
La NASA informó además que, tras el lanzamiento, se registró un inconveniente en las comunicaciones de la nave, el cual fue resuelto durante las primeras horas de vuelo. Según los datos oficiales, la cápsula se encamina a una órbita terrestre "alta y estable", paso previo a la posible continuación hacia la Luna.