Matías Taccetta ya anunció que irá por la reelección y comenzó a organizar mesas de trabajo para construir su propuesta de 2027. Desde la oposición pueden discutir si su gestión alcanza, si sus obras son suficientes o si sus promesas se cumplieron; lo que sí está claro es que el intendente, está pensando en la próxima elección.
Del otro lado, el Partido Justicialista todavía discute casi todo: unidad, candidaturas, nombres, si primero hay que construir un proyecto o quién representa al espacio. En el medio, dirigentes que deberían formar parte de una construcción opositora terminan tomando caminos distintos.
El caso de Gastón Escobar es demasiado gráfico para ignorarlo. El dirigente vecinal terminó incorporándose al gabinete de Taccetta como director de Juntas Vecinales. El presidente del PJ, Juan Manuel Peralta, admitió públicamente el quiebre político, aunque después lo minimizó.
Mientras tanto, la concejal Silvana Sánchez Albornoz dice que no ve una verdadera intención de construir una unidad. Al parecer el peronismo todavía está hablando de las condiciones que deberían cumplir como alternativa, en lugar de mostrarla.
¿Qué quiere hacer el PJ con Esquel? No está claro y no alcanza con decir que Taccetta administra mal, no cumple sus promesas, polemizar sobre un discurso, cuestionar deslealtades, una obra, una decisión municipal o repetir que existe una crisis social o económica.
¿Qué haría un gobierno peronista con el empleo privado? ¿Qué modelo productivo propone? ¿Qué lugar ocuparían el turismo, el comercio, la construcción y los servicios? ¿Qué haría con el problema habitacional?
Hoy Taccetta puede ordenar su relato alrededor de la gestión. Su discurso es sencillo: hicimos esto, estamos haciendo aquello y queremos terminar lo que falta. Eso no significa que la elección esté definida. Falta muchísimo y no existe hoy ninguna base seria para afirmar que un resultado de 2027 esté escrito.
Pero para el PJ si existe un problema político y de poder si no demuestra por qué debería volver a gobernar Esquel.
Si un dirigente se va, se rompe una relación. Si otro reclama unidad, queda expuesta la falta de unidad. Si otro habla de proyecto sin mostrar casi nada, queda en evidencia que el proyecto todavía no está terminado.
El resultado es una oposición que, por momentos, parece estar haciendo campaña contra sí misma.
Para ser alternativa en el 2027 hay que tener algo para decir. No alcanza con esperar que Taccetta se equivoque, recordar viejas gestiones o juntar dirigentes para una foto de unidad.
El PJ necesita, como mínimo, dejar de confundirse entre una interna partidaria y una alternativa de gobierno.
Hoy Taccetta parece tener resuelta esa parte. Quiere continuar y ya trabaja sobre una propuesta. El peronismo, en cambio, todavía está tratando de ponerse de acuerdo sobre qué quiere ofrecer.