Por Lelia Castro
Una hermosa noticia llegó desde La Falda, Córdoba: Paloma Pilquimán está en la final del Certamen Nacional “Pequeños y Grandes Artistas”.
La pequeña cantante de 11 años, oriunda de Paso del Sapo, se encuentra desde hace varios días participando del encuentro nacional como solista vocal menor. Su primera presentación fue el jueves y después comenzó una espera que se extendió hasta la noche del sábado, cuando finalmente su familia conoció el veredicto.
“Tuvimos que esperar hasta anoche para el veredicto y, gracias a Dios, nos dieron la noticia de que pasó a la final”, contó su mamá.
Este domingo Paloma vuelve a subir al escenario. Según explicó su madre, está previsto que cante aproximadamente entre las 17 y las 18 horas. Luego habrá que esperar hasta la finalización del certamen para conocer los resultados definitivos.
Una pequeña voz de la Meseta Patagónica
Llegar hasta esta instancia significa mucho para una niña que comenzó a transitar su camino en la música desde un pequeño lugar de la provincia del Chubut.
Paloma es de Paso del Sapo, en plena Meseta Patagónica, y sus raíces ocupan un lugar importante en la manera en que vive y expresa la música.
Ella misma eligió palabras que resumen ese sentimiento: “Desde el corazón de la Meseta”.
Paso del Sapo, Gualjaina, Laguna Salada, Aldea Epulef y Telsen aparecen unidos en una frase que habla de pertenencia y que Paloma expresa de una manera sencilla:
“Mi tierra, mi raíz, mi inspiración”.
Y quizás allí esté una de las particularidades más lindas de su participación. En un certamen que reúne artistas de distintos lugares del país, Paloma canta desde aquello que conoce, desde sus raíces y desde el folclore de la Patagonia.
Para llegar a la instancia nacional había participado del selectivo de Chubut, donde obtuvo el segundo puesto en la categoría solista vocal menor, logrando así su lugar en el encuentro que se realiza en La Falda.
Nunca va sola
Detrás de cada presentación de Paloma hay algo que también forma parte de esta historia: su familia.
Su mamá, su papá y su hermanito la acompañan siempre. Están en los viajes, en las presentaciones, en los momentos previos a subir al escenario y también en esas esperas que parecen interminables cuando hay que conocer un resultado.
Paloma nunca va sola.
Ese acompañamiento cobra un significado especial cuando quien está arriba del escenario tiene apenas 11 años. Porque más allá de los reconocimientos y de hasta dónde pueda llevarla la música, sigue siendo una niña que está descubriendo aquello que le gusta hacer.
Ella misma alguna vez lo expresó con la naturalidad propia de su edad: seguirá cantando mientras le guste hacerlo.
Y eso hace todavía más valioso el camino que está recorriendo.
Una historia que también invita a pensar en este Día del Niño
Este domingo coincide además con el Día del Niño, y la historia de Paloma permite detenerse por un momento en algo que va mucho más allá de un resultado.
Qué lindo es que los niños puedan descubrir aquello que los hace felices. Que puedan cantar, pintar, bailar, jugar, hacer deporte o simplemente encontrar aquello que despierta su curiosidad y sus ganas.
Y qué importante es que tengan cerca adultos que puedan acompañarlos, alentarlos y permitirles vivir esas experiencias sin dejar de disfrutar su infancia.
En el caso de Paloma, la música es parte de ese descubrimiento.
Hoy está en La Falda, frente a un escenario nacional y compartiendo esta experiencia con artistas llegados desde diferentes lugares. Pero sigue siendo aquella niña de la Meseta que canta porque le gusta hacerlo y que tiene a su familia cerca en cada paso.
Esta tarde habrá nuevamente escenario, canciones, nervios y seguramente mucha emoción. Después llegará la espera y, finalmente, el resultado.
Sea cual sea, hay algo que Paloma ya se lleva consigo: haber llegado hasta una final nacional haciendo aquello que disfruta y mostrando, a través de su música, un pedacito del lugar al que pertenece.
Desde acá le deseamos a esta hermosa niña mucho éxito en la final.
Que disfrute el escenario, que cante como sabe hacerlo y que guarde esta experiencia entre los lindos recuerdos de su infancia.
¡Vamos, Palomita! Y feliz día para todos los niños.