La crisis operativa de Flybondi alcanzó un punto de inflexión en las últimas horas. Tras una jornada de parálisis total en la que se vieron afectados 11 vuelos, la empresa dejó en tierra sus tres últimas aeronaves operativas. Aunque se especula con una reanudación limitada de actividades para este viernes, la incertidumbre es absoluta y el escenario refleja un deterioro estructural difícil de revertir.
Fuentes del sector aeroportuario confirmaron que el grueso de la flota —hasta nueve aviones— se encuentra fuera de servicio. Las causas son múltiples: desde problemas técnicos de mantenimiento e impagos en contratos de leasing hasta aeronaves que fueron enviadas al exterior y no pudieron retornar al país. A esto se le sumó, en los últimos días, un conflicto crítico con proveedores de combustible como YPF, complicando aún más la logística básica para volar.
La situación de la empresa trasciende lo operativo. Flybondi enfrenta una denuncia penal impulsada por el abogado Lucas Bianco, que pone bajo la lupa la cancelación de más de 2.500 vuelos y la afectación de 350.000 pasajeros desde principios de 2025. La investigación busca determinar posibles irregularidades en la comercialización de pasajes frente a un servicio que, lejos de estabilizarse, se ha visto profundamente deteriorado.
En paralelo, los conflictos laborales añaden una presión extra: extrabajadores han denunciado el incumplimiento de acuerdos por retiros voluntarios e indemnizaciones firmados en marzo de 2026, los cuales no habrían sido abonados a pesar de haber sido formalizados ante escribano público.
La crisis ocurre en un contexto de profundos cambios para la compañía. Tras la salida del histórico CEO Mauricio Sana y la entrada en junio de 2025 del fondo COC Global Enterprise, bajo la órbita del empresario Leonardo Scatturice, la dirección intentó una reorganización que, hasta el momento, no logró frenar la caída.
La presión competitiva, agudizada por la desregulación del mercado aerocomercial argentino y el avance de competidores como JetSmart, ha dejado a Flybondi en una posición de vulnerabilidad extrema. Con la confianza de proveedores y pasajeros severamente erosionada, el interrogante sobre su continuidad en el mercado argentino se vuelve cada vez más urgente.