Según detallaron, desde el inicio han gestionado ante la Cooperativa y la Secretaría de Obras Públicas, pero las respuestas han sido inalcanzables desde el punto de vista económico para los residentes del lugar.
"Estamos acá en representación de Somos 11 Vecinos. Estamos en un loteo que se hizo hace cinco años aproximadamente. Hoy, después de este tiempo, no contamos con el servicio de agua potable", explicó la vecina durante su alocución en la Banca del Vecino, subrayando que hay familias viviendo en condiciones precarias, obligadas a conectar mangueras desde cuadras inferiores para abastecerse.
La vecina expuso ante el cuerpo deliberativo que el grupo ha sido proactivo y organizado: "Hemos presentado todo el proyecto en la cooperativa y en obras públicas. Incluso hemos comprado los materiales por nuestra cuenta". Recordó que, en instancias previas, desde el municipio se les había sugerido la posibilidad de instalar una canilla pública si los vecinos aportaban los elementos necesarios, como la bomba y el cableado, pero al formalizar la propuesta, el pedido fue rechazado al exigirles que la obra fuera costeada de manera particular.
El gran obstáculo para las familias es la imposibilidad de afrontar la infraestructura de forma privada. "Cuando llega el momento de que me pasen los presupuestos, es muchísimo dinero. Me dicen que tengo que hacerlo particularmente y pagar toda la obra. Dijimos que no, porque lo que queríamos era, en conjunto, poder tener agua todos los vecinos que estamos ahí", relató con frustración.
A pesar de la voluntad de trabajo en equipo y el intento de realizar aportes comunes, el costo de la obra necesaria para llevar el servicio a la zona alta supera ampliamente sus capacidades financieras. "Por más que nos juntemos todos los vecinos haciendo un aporte, igual nos supera económicamente", advirtió ante los concejales.