RED43 sociedad EsquelChubutRed43
20 de Junio de 2026
sociedad |

Una voz llena de recuerdos

La historia de Félix Baliente, una vida atravesada por la música, la radio y el cariño de la gente.

Escuchar esta nota

 

Lelia Castro

 

Muchos esquelenses conocieron primero su voz y recién después su rostro. Durante años, Félix Baliente acompañó a familias enteras desde la radio y llevó los tradicionales mensajes al poblador a los rincones más alejados de la región.

 

Nació en Gobernador Martínez, en el centro sur de Corrientes, y pasó parte de su infancia en Itatí, un lugar al que todavía recuerda con cariño. La vida de su familia cambió cuando su padre, integrante de Gendarmería, fue trasladado a la Patagonia. Llegaron primero a Esquel y luego a Tecka. Era junio y el frío marcaría para siempre aquellos primeros años.

 

“Nos salían sabañones en las orejas y en los pies. El cambio de temperatura fue terrible”, recuerda.

 

En Tecka vivió algunos de sus primeros recuerdos escolares y con apenas ocho años cantó por primera vez en un acto público. La música comenzaba a abrirse paso en una vida que siempre estaría ligada al canto.

 

Más tarde regresó a Esquel y cursó sus estudios en la actual Escuela 76. Allí encontró a una maestra que marcaría su formación: la señorita Prestia. A través del juego y la curiosidad, les enseñaba las capitales del mundo y los idiomas. Décadas después, Félix todavía conserva aquellos conocimientos.

 

Fue criado en una familia numerosa de once hermanos. Su padre era un hombre exigente y de formación militar. Su madre, en cambio, era ternura.

 

“Mi mamá era una mujer súper tierna”, dice con emoción.

 

Con ella compartía los mates dulces y las primeras canciones que aprendía con la guitarra. Años más tarde le dedicaría una canción, en un gesto que todavía lo conmueve.

 

Una frase de su padre marcaría para siempre su vida. Después de repetir un año en la escuela y convencido de que debía salir a trabajar, escuchó una respuesta que nunca olvidaría.

 

“Vos no vas a trabajar. Vos vas a estudiar hasta que a mí me dé el cuero”.

 

La música le dio confianza para subir a un escenario. Nunca había pensado en trabajar en radio. Fueron a buscarlo porque ya tenía experiencia con los micrófonos y las actividades artísticas. Sin proponérselo, descubrió una pasión.

 

“Me siento halagado de haber estado en la locución, porque creo que es mi mundo”, reconoce.

 

Con el tiempo comprendió que la radio era mucho más que un trabajo. Era compañía, encuentro y comunicación. Los mensajes al poblador se transformaron en un puente con los parajes y pueblos de la región. También fueron años de transmisiones deportivas y de partidos de fútbol escuchados alrededor de una radio.

 

Recuerda que muchas veces la gente se acercaba sorprendida para conocer las voces que escuchaban todos los días. Y hace poco una exalumna lo sorprendió al repetir de memoria la apertura y el cierre de los mensajes al poblador.

 

“Ahí me di cuenta del significado que tenían”, cuenta.

 

Aunque abraza la tecnología, siente nostalgia por aquella radio en la que la imaginación tenía un lugar especial.

 

“Creo que se pierde un poco el tema de la imaginación de la gente”, reflexiona.

 

Padre de tres hijos y abuelo de tres nietos, todavía guarda sueños pendientes. Le hubiera gustado estudiar música y convertirse en cantante profesional. Entre sonrisas, también se define como un “futbolista frustrado”.

 

Pero lejos de las frustraciones, Félix Baliente se siente agradecido por una vida atravesada por la música, la radio y el afecto de la gente.

 

Al terminar esta charla me quedó una enorme gratitud. Durante muchos años escuché la voz de Félix Baliente en los mensajes al poblador, pero nunca había tenido la oportunidad de conocerlo personalmente.

 

Me conmovió profundamente el amor con el que recuerda a su madre y la calidez con la que abrió las puertas de sus recuerdos.

 

Mi agradecimiento a Félix Baliente por la generosidad con la que compartió esta historia y por permitirme conocer a la persona detrás de una voz que acompañó a Esquel y a los pobladores de la región durante tantos años.

 

Quizás por eso, cuando se pregunta entre sonrisas “¿cuándo voy a pasar de moda?”, la respuesta siga estando en el cariño de la gente. Porque hay voces que, simplemente, se quedan para siempre en la memoria de quienes las escucharon.

 

¿QUÉ TE PARECIÓ LA NOTA?
Ocurrió un error