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19 de Junio de 2026
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Guitarrería Malizia: el arte de fabricar música en el corazón de la Patagonia

Tras 15 años de formación y trabajo en Buenos Aires, el luthier Luis "Lewita" Malizia regresó a sus raíces en Esquel, Chubut, para fundar un espacio único dedicado a la fabricación y mantenimiento de instrumentos.

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Luis "Lewita" Malizia se define con sencillez: "Yo soy Luis "Lewita" Malizia, de acá de Esquel, nacido y criado en la Patagonia, y me dedico a fabricar instrumentos, guitarras y bajos". Lo que hoy es su taller, dividido entre la "parte sucia" para el trabajo bruto de carpintería y un "sector limpio" para ajustes técnicos, es el resultado de una visión que comenzó a gestarse hace mucho tiempo.

 

Tras 15 años viviendo en Buenos Aires, donde se formó al lado de su maestro, Luis sintió el llamado de su tierra. "Me cansé un poco de la vida en la ciudad", confiesa, recordando cómo el costo de vida y el ritmo vertiginoso lo alejaron de la posibilidad de tener su propio espacio. Fue durante una visita a la casa de su madre que encontró el lugar ideal: "Estaba este galpón ahí, medio abandonado, y entregué todo a mi familia, quería que me vuelva, porque me extrañaban, y dije: che, bueno, 2 más 2 me vuelvo, y fue así".

 

Al hablar de sus instrumentos, Luis es enfático en su búsqueda personal: "Yo hago diseños míos, propios, no hago réplicas. Son mi búsqueda de que tengan mi personalidad". Para el luthier, el instrumento es una herramienta universal: "No tienen un estilo definido, sirven para cualquier cosa. Tengo clientes que tocan blues, heavy metal, jazz, tango, de todo".

 

A pesar de la distancia con los grandes centros urbanos, Luis destaca que la respuesta ha sido excelente: "La gente que está en el mundo de la música siempre me lo dice, están agradecidos de que haya un lugar así como este, porque antes les pasaba lo mismo que me pasaba a mí cuando era chico".

 

El camino de Luis en la luthería comenzó a los 12 años, impulsado por la necesidad: "No había nadie en Esquel que hiciera mantenimiento, que supiera arreglar los instrumentos, entonces, yo tenía un primo más grande que me fue guiando".

Hoy, con la mirada puesta en el futuro, sueña con devolver lo aprendido: "Me gustaría sí pasar en algún momento la data, pasar la torcha de cómo me la pasaron a mí, porque es lo que mantiene al oficio vivo. Los oficios un poco están desapareciendo, y hacer esto que hago yo, así tan a mano, me parece que está bueno que sobreviva".

 

Para quienes busquen un instrumento con carácter o necesiten poner a punto su equipo, Luis invita a contactarlo a través de sus redes sociales: "Me contactan por Instagram o Facebook, Guitarrería Malizia es el nombre del lugar".

 

 

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