Hace casi tres años, los kinesiólogos Joaquín Urra y Lucas Oneto decidieron transformar una idea compartida en un proyecto concreto. Formados en la Universidad del Gran Rosario, ambos profesionales encontraron en Esquel la oportunidad de desarrollar una propuesta diferente dentro de la rehabilitación física, con una mirada centrada en el movimiento y la participación activa de los pacientes.
Urra, oriundo de la ciudad, regresó hace cuatro años con la intención de aplicar en su lugar de origen los conocimientos adquiridos durante su formación. “El objetivo fue venir a probar un poco de suerte y a traer algo de los conocimientos que adquirimos allá en Rosario, para mi ciudad natal”, explicó.
Tiempo después se sumó Oneto, quien también estudió en Rosario junto a su colega. “Después de un tiempo en Rosario, decidí venir a probar suerte con Joaco, a poner en un principio el consultorio. Y bueno, ya hace tres años que tenemos”, señaló.
Actualmente, KineCenter funciona en Volta 439, dentro del gimnasio IDEAS. Según cuentan sus fundadores, la propuesta nació con la intención de incorporar una nueva forma de entender la kinesiología. “Traer un poco de una nueva escuela dentro de la Kinesiología, implementar más que nada lo que es el movimiento, el aprender a moverse, el trabajar con el cuerpo, que es lo que hoy en día nos identifica como pilar, como bandera de nuestras rehabilitaciones”, destacó Urra.
Esa filosofía es la que diferencia al espacio de los modelos más tradicionales. “Nos basamos mucho en el ejercicio físico, en la actividad física, en las actividades activas para encadenar la rehabilitación. No tanto en lo que es la parte de agentes físicos, siempre que consideremos que no sea necesario”, explicó Oneto.
El centro está orientado principalmente a la rehabilitación traumatológica y deportiva. “Nosotros nos basamos básicamente en lo que es la rehabilitación de traumatología deportiva, donde más nos especializamos, donde nos hemos formado y donde más experiencia tenemos”, indicaron.
La participación del paciente es otro de los pilares del trabajo diario: “Tratamos de que el lugar sea ameno y que también se sientan parte de su rehabilitación”. En la misma línea, agregaron: “Vos no vas solamente a hacer rehabilitación y yo te atiendo tu hombro. Yo atiendo a esa persona que tiene un hombro lesionado. Vos tenés que ser parte también de tu rehabilitación”.
Oneto coincidió y remarcó la importancia de la educación durante el tratamiento. “La rehabilitación no es solamente venir al consultorio, sino hacer el resto de actividades o cuidados que les recomendamos. Entonces esa parte de la educación al paciente también es súper importante”.
La apuesta por el movimiento también se refleja en el equipamiento. “Si alguien entra a nuestro gimnasio, lo primero que va a ver son discos, mancuernas, bandas elásticas, gomas, todo para movimiento”, comentaron. “El equipamiento son kilos. Esa es la realidad”, resumió Urra.
Con una creciente cartera de pacientes y una propuesta consolidada en la ciudad, ambos profesionales aseguran que el desafío inicial valió la pena. Mientras continúan proyectando nuevos objetivos para el espacio, mantienen una recomendación simple para quienes buscan mejorar su salud física: “Entrenen”.
R.G