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01 de Junio de 2026
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El análisis de Nicolás Nagahama ante la emergencia agropecuaria en Chubut

Tras la oficialización de la emergencia agropecuaria, el director del INTA Esquel analiza el impacto de la sequía, el abigeato y el aumento de costos que obligan a los ganaderos a reinventarse.

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La ganadería en Chubut enfrenta una crisis sin precedentes. A raíz de una seguidilla de temporadas caracterizadas por precipitaciones por debajo del promedio anual, aumentos de temperatura y eventos extremos, el Gobierno nacional oficializó la declaración de emergencia o desastre agropecuario para los establecimientos ganaderos de la provincia. La medida, que se materializó el 5 de mayo tras una solicitud elevada por la provincia en enero, busca brindar herramientas en el marco de la ley 16.509.

 

El impacto en los campos es tangible. Según explicó Nicolás Nagahama, director del INTA Esquel, la falta de agua prolongada durante varios años ha afectado directamente el periodo de crecimiento de las plantas, reduciendo drásticamente la productividad forrajera. Esta merma en el alimento disponible obliga a los productores a disminuir la carga animal y genera bajas en los rodeos debido a cuadros de desnutrición.

 

"La sequía no se puede combatir, sí se pueden tomar medidas para mitigar", sostiene Nagahama. A este escenario adverso se suman dificultades crónicas para el sector, como el abigeato, la predación y el incremento en los costos productivos, conformando un "combo" que vuelve la actividad cada vez más desafiante.

 

Ante un contexto donde los cursos de agua superficiales se secan antes de tiempo y se esperan inviernos más cálidos —con menores nevadas en las zonas altas debido a la influencia del fenómeno de "El Niño"—, el INTA apuesta por la profesionalización del manejo.

 

La estrategia actual se aleja del modelo tradicional de "invernada y veranada" para dar paso a un sistema más intensivo y dinámico. Esto implica:

 

- Rotación y descanso: Mover la hacienda según la condición real del pastizal, dejando cuadros en descanso para permitir su recuperación.

 

- Infraestructura y conocimiento: La necesidad de conocer el campo en profundidad y contar con la infraestructura necesaria para realizar estas rotaciones de forma efectiva.

 

- Diversificación: Algunos productores han comenzado a diversificar su matriz productiva o a migrar hacia la producción bovina en zonas de valles para sortear las dificultades de la meseta.

 

Para facilitar esta transición, el INTA Esquel viene realizando cursos y talleres de suplementación estratégica destinados a productores, promoviendo además el trabajo asociativo. "Hay productores que se agrupan y comparten experiencias, y para nosotros, como institución, es más fácil hacer llegar diferentes tipos de acompañamiento", señala el director del organismo.

 

La realidad climática, marcada por una mayor frecuencia de eventos extremos en comparación con décadas anteriores, exige una capacidad de adaptación inmediata. El desafío para el productor chubutense hoy es claro: dejar de lado prácticas extensivas y adoptar una gestión técnica que permita mantener la salud del suelo y la viabilidad del negocio en un entorno cada vez más hostil.





M.G

 

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