Tras el cierre de los Juegos Paralímpicos de Invierno de este año 2026 en Italia, reconstruimos la experiencia de Emiliano Bossi, kinesiólogo y pieza fundamental en el equipo de Enrique Plantey. Desde las pistas de Cortina d'Ampezzo, Bossi dialogó con Red43 sobre el esfuerzo de la delegación argentina, el orgullo de llevar el conocimiento formado en la cordillera a la élite mundial y la realidad de un deporte que se sostiene a pulmón. Al ser consultado sobre cómo se vive desde adentro el momento en que un atleta de este nivel decide arriesgarlo todo, Bossi fue contundente sobre la pasión que rodea al esquí adaptado.
Instalado nuevamente en la región tras tres semanas de competencia, el profesional describió la vivencia en la Villa Olímpica como un sueño cumplido. "Fue un viaje hermoso, una experiencia espectacular que nunca me hubiese imaginado poder estar ahí", relató Bossi, quien destacó que "para todos los que somos fanáticos del deporte, y particularmente del esquí, como es mi caso, este año me llegó la oportunidad". Según explicó, acompañar a un atleta como Plantey implica un compromiso total con la alta competencia: "Ser parte de este equipo y poder contagiar, o poder ser parte del equipo argentino, es un espectáculo y un sueño para mí que se hizo realidad".
Durante la entrevista, se abordó el trabajo de recuperación física tras las caídas iniciales y el logro histórico del décimo tercer puesto en la combinada. Bossi, encargado de la preparación física y la kinesiología de Plantey, detalló que el objetivo es que el deportista esté en su nivel óptimo, enfrentando un deporte de alta velocidad y riesgo. "El deporte es así, todo el entrenamiento que el atleta lleva durante muchísimos años se resume en una bajada o en dos bajadas de un minuto a un minuto y medio", explicó. Además, remarcó la mentalidad del equipo: "Lo que rescato de Enrique es que él no se conforma con poder llegar, sino que lo que trata él de hacer constantemente, y nosotros también como cuerpo médico, es que el atleta empuje siempre sus límites".
Un punto clave de la charla fue la formación de Bossi en la zona. Socio fundador de la Asociación Civil de Esquí Adaptado en Esquel y formado como profesor bajo la certificación de AADIDES, el kinesiólogo recordó que aprendió a esquiar en La Hoya a los seis años. "Gran parte es lo que aprendí yo como profesor con mis alumnos", afirmó, comparando su experiencia en la cordillera con los centros de esquí más importantes de Italia. Para Bossi, el conocimiento adquirido en lugares como Bariloche o El Bolsón fue fundamental para su desempeño en las paraolimpiadas: "Todos esos conocimientos que me fue dando el esquí adaptado los pude volcar y relacionar con mis conocimientos de la kinesiología".
Sin embargo, también puso el foco en las carencias estructurales que enfrenta el deporte adaptado en Argentina. Bossi señaló que, aunque cuentan con el apoyo de instituciones como el ENARD, el COPAR y la FASA, falta una política que respalde la continuidad y genere semilleros. "Necesitamos poder generar semillero, y para ese desarrollo necesitamos tener un apoyo económico, apoyo con materiales, apoyo también mental", sostuvo. El profesional fue claro al describir la brecha con el resto del mundo: "En Argentina lo hacemos al pulmón, lo hacemos con lo que tenemos, muchas veces salimos a pedir ayuda a gente que sabe lo que hacemos".
Para finalizar, Bossi reflexionó sobre la inclusión y la accesibilidad, diferenciando las barreras físicas de las sociales. Según su visión, la sociedad debe brindar las herramientas para que las personas con discapacidad se desarrollen con naturalidad. "Se arranca desde algo muy chico, si se quiere, desde algo de pueblo, pero que paso a paso, con compromiso, con conocimiento, con educación, se puede llegar a una competencia paralímpica", concluyó. Con la bandera argentina como motor, Bossi cerró la entrevista reafirmando su voluntad de seguir golpeando puertas para que el deporte adaptado siga creciendo.
E.B.W.