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26 de Marzo de 2026
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En 15 minutos se apagó la vida de Noelia, la joven que pidió la eutanasia “para dejar de sufrir”

Le aplicaron tres inyecciones que le provocaron la muerte. Había pedido ese final después de quedar parapléjica tras un intento de suicidio por una violación. Tenía 25 años.

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Luego de años de espera, Noelia Castillo Ramos murió este jueves tras recibir la eutanasia en el hospital Sant Camil de Sant Pere de Ribes, en Barcelona.

 

El camino hasta la autorización definitiva no fue lineal. En julio de 2024, la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña aprobó su solicitud de ayuda para morir. Sin embargo, ese aval inicial quedó rápidamente trabado por la oposición de su padre, que recurrió la decisión en múltiples instancias judiciales.

 

Cada instancia judicial que pasó en estos años reafirmó la misma conclusión: Noelia Castillo Ramos estaba en condiciones de decidir. Los informes médicos acreditaron que su cuadro era irreversible, con dolor crónico, dependencia severa y un sufrimiento que afectaba de forma integral su vida cotidiana.

 

La joven fue víctima de una violación grupal y quedó parapléjica, luego de intentar quitarse la vida al tirarse desde un quinto piso. "Quiero irme en paz y dejar de sufrir", explicó la joven en su primera y última entrevista al programa Y ahora Sonsoles, de Antena 3.

 

Horas previas a su muerte, su padre presentó un recurso de último momento en el Juzgado de Barcelona para frenar esta decisión. A través de Abogados Cristianos, solicitó que se analizara este procedimiento y que ella sea sometida a un tratamiento psiquiátrico.

 

De igual manera se avanzó con la voluntad de Noelia y, según informó RTVE Noticias, minutos antes de las 20:00 (hora de España), le practicaron la eutanasia.

 

La joven estuvo acompañada en todo momento por su familia. Afuera del hospital, varias personas se acercaron con flores para mostrarle su apoyo. También hubo presencia de algunos grupos cristianos que intentaron convencerla de que reconsidere su decisión.

 

Se aplicaron tres medicamentos por vía intravenosa: los dos primeros provocaron una sedación profunda y el tercero, de mayor potencia, generó un paro respiratorio. Todo el proceso duró unos 15 minutos y está diseñado para que la paciente no experimente sufrimiento en ningún momento.

 

Su caso no solo recorrió tribunales de distintas instancias, sino que también dejó al descubierto una tensión profunda: quién decide sobre el final de la propia vida cuando el sufrimiento se vuelve permanente. Tras una larga lucha logró conseguir el aval a su deseo, una muerte digna. A pesar de la oposición de su familia, que intentó frenar la decisión.

 

 

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