Carolina Lemir, secretaria de Espacios Verdes, explicó las primeras impresiones sobre el impacto de los nuevos juegos en la Plaza del Cielo.
“La verdad que fue un éxito, estamos súper contentos con la apropiación de la comunidad de ese espacio público”, explicó, siendo también un periodo de adaptación: “Con los pros y los contras que eso conlleva. Deja en evidencia la falta de espacio público diseñado y planificado para la necesidad de nuestros niños, que ya no juegan de la misma manera que antes, que necesitan gastar más energía, muchos de ellos tal vez es el único rato que tienen el día para interactuar con otros niños y jugar en un espacio público, que tienen destreza física, que no son a veces las mismas que otros niños de ciudades más grandes, que capaz no tienen tanta motivación o tanto deporte encima, por decirlo así, vida en la naturaleza”.
El éxito de La Nave, pero la necesidad de tomar recaudos: “Tuvo una aceptación terrible y que lo disfrutan tanto chiquitos, de todo el rango etario que lo puede usar ese juego realmente lo disfruta. Ahora las contras es que tuvieron una exigencia fuera de lo común, inclusive para cualquier otro espacio público que sea recién inaugurado, y eso llevó a que muchas veces no se los cuide de la manera que nos deberíamos cuidar”.
El rol del placero y la responsabilidad de los adultos: “El día de la inauguración, había dos adultos dentro del juego tratando de gestionar la subida y la bajada de los niños. Después tiene todos los días de la semana, por supuesto que hay horarios que no van a ser cubiertos con placero, porque si no tendríamos que tener 3 o 4 personas contratadas. Tiene sistemas de cámaras también”.
Los daños de uso intensivo: “Hoy por hoy no vemos tanto afectación en los juegos como por actos de vandalismo, sino más bien por uso intensivo. A partir de mañana van a estar puestos unos stickers con la capacidad, que de hecho el mangrullo más grande lo tiene, pero bueno, poca gente se toma el trabajo de leer”.
Los juegos son para personas de 4 a 10 años: “Va a decir la capacidad máxima del juego y el rango etario que lo puede utilizar. La hamaca, que es la hamaca nido, que es inclusiva, no puede haber más de 3 niños simultáneamente. Va a haber un cartel que va a estar pegado exactamente en el juego. Máximo 3 niños y no de manera parada”.
El cuidado de las hamacas: “es un juego para oscilarse de manera parada, ni tampoco para sobrecargarlo. Es la única hamaca realmente inclusiva que tiene nuestra ciudad, que significa que todos podemos hacer uso del mismo juego. O sea, un bebé con un adulto o un niño que tiene algún tipo de dificultad motriz. Es una hamaca bastante costosa, muy fuerte, pero hay que cuidarla”.
La forma de usar los juegos: “Corren a través de la girosfera mientras están en movimiento, agarran velocidad y no les importa quién es a la vuelta y muchas veces salen disparados para algún costado. Eso requiere que todos los juegos, como cualquier otra plaza, estén acompañados de los padres”.
Las condiciones de la fábrica que construye los juegos: “La empresa que sigue toda la reglamentación que existe a nivel nacional en juegos infantiles, que tiene una vasta experiencia en juegos de plaza, tanto en su aspecto constructivo como en toda la parte de normativas, pero requiere que los padres tengan una mínima atención o una mínima charla previo a usarla”.
Las hamacas que se rompieron y otros detalles: “los vamos a estar reparando. No lo vemos como algo negativo, sino que pone en evidencia la falta de espacio público diseñado para las necesidades de nuestros niños. Ayer por la noche, por ejemplo, ver gente con reposeras quedarse hasta tarde tomando mate, nos llena de emoción y nos hace sentir que hicimos muy bien en encarar este proyecto”.
Lemir resaltó por último que los padres se tomen el tiempo de hablar con los placeros ante cualquier duda y hacer así un buen uso del espacio público.
SL