Mientras la mayoría de los jóvenes de su edad se enfocan en las redes sociales, Juan Martín, un alumno de la Escuela Politécnica de 15 años, decidió mirar hacia las calles de su ciudad con otros ojos. El resultado de esa observación es "Los 20 Misterios de Esquel", un libro que recopila ubicaciones, historias y curiosidades que el autor fue encontrando en sus caminatas diarias.
Del descubrimiento a la escritura
La idea comenzó en febrero del año pasado. "Primero junté todos y los conté y eran justo 10, pero al final fui descubriendo muchos más y terminaron siendo 20", relata Juan Martín. El proceso de escritura le llevó un año exacto, alternando meses de intensa redacción con momentos de pausa, hasta terminarlo este mes de febrero, en coincidencia con el aniversario de Esquel.
A diferencia de otras investigaciones, Juan no utilizó internet para su búsqueda: "Todas las encontré en la calle, nunca encontré ninguna por el celu", asegura. Entre los misterios destacados se encuentran la Fuente Abandonada de la Plaza San Martín y el antiguo galpón de La Trochita, lugares por los que los vecinos pasan a diario pero cuya historia o estado actual suelen ignorarse.
Historia real vs. Ficción
Lo que hace que "Los 20 Misterios de Esquel" sea una obra particular es el ingenioso formato que Juan Martín decidió imprimirle a cada página. El joven autor no se limitó a realizar una simple descripción de los sitios, sino que propone al lector un juego de contrastes entre lo que dictan los hechos y lo que permite la fantasía.
Para cada uno de los veinte puntos seleccionados, el libro ofrece dos perspectivas bien diferenciadas. En primera instancia, Juan Martín presenta la historia real, donde explica de forma breve y concisa —"en algunos renglones", según sus palabras— por qué esos objetos o edificios se encuentran en su estado actual, basándose en lo que pudo observar y constatar en el terreno.
Sin embargo, el toque más personal llega al final de cada apartado con lo que él denomina la "explicación ficticia". En este espacio, el adolescente da rienda suelta a su creatividad para inventar razones imaginarias, relatos de "mentira" que dotan de un aura mágica o misteriosa a lugares tan cotidianos como la fuente de la Plaza San Martín o los galpones ferroviarios. Esta combinación convierte al libro no solo en un documento de interés local, sino en un ejercicio literario que invita a los vecinos a redescubrir Esquel desde la curiosidad y el asombro.
En busca de una editorial
Por el momento, el libro existe como un ejemplar único, pero el sueño de Juan Martín es verlo multiplicado en las manos de los esquelenses. "Mi intención es buscar a alguien que me ayude a difundir esto, a imprimir varios libros y venderlos", explica el joven, quien se destaca en su entorno escolar por ser, según sus palabras, el único que ha emprendido la tarea de escribir un libro.
Con el logo de los 120 años de Esquel presente en su propuesta, este proyecto no solo es un ejercicio literario, sino un regalo de un joven ciudadano a su comunidad, rescatando el patrimonio invisible de la ciudad.
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