La siguiente carta abierta fue escrita por Malena Arzamendia y está dirigida a los adultos de la comunidad de Esquel. En el texto, llama a la reflexión sobre la responsabilidad de madres, padres y cuidadores en los espacios públicos, a partir de lo ocurrido durante la inauguración de la nueva plaza de la ciudad. Su pedido no apunta a señalar culpables, sino a invitar a asumir el rol adulto: acompañar, ordenar, enseñar y cuidar a los chicos para que el disfrute y la convivencia sean verdaderamente seguros para todos.
Carta abierta a los adultos de Esquel
Hace unos días se inauguró una plaza hermosa. Un lugar pensado para la alegría de nuestros chicos, para sus juegos y sus risas. Pero lo que se vio también debería preocuparnos.
Juegos desbordados de niños trepados unos sobre otros, empujones, riesgo de caídas… chicos intentando encontrar un lugar donde subir mientras los juegos no daban más. Una escena que no habla de diversión, habla de descontrol.
Lo más llamativo no fue la cantidad de chicos… fue la falta de adultos presentes.
Muchos niños jugando como podían, sin alguien cerca que ordene, que cuide, que diga “esperá tu turno”, que ayude a bajar cuando ya es peligroso.
Después, cuando un chico se lastima, buscamos culpables: la municipalidad, los juegos, la organización… cualquiera menos nosotros.
Pero la verdad es incómoda: los chicos no se cuidan solos.
Una plaza no es un lugar para dejar a los hijos mientras miramos el celular o conversamos lejos. Los chicos necesitan libertad para jugar, sí… pero también necesitan adultos que estén atentos.
Una plaza nueva debería ser motivo de orgullo.
Sin embargo, hoy también dejó una imagen preocupante: chicos amontonados en juegos al límite mientras los adultos brillaban por su ausencia.
Educar también es esto: enseñar a esperar, a compartir, a respetar los espacios y a cuidarse.
Porque la pregunta no es si los juegos van a aguantar… la pregunta es si nosotros estamos cumpliendo nuestro rol de adultos.
Una comunidad se construye entre todos. Y cuidar a los chicos no debería ser opcional.
Los espacios públicos son de todos, pero si no aprendemos a usarlos con responsabilidad, lo que debería ser alegría termina siendo peligro.
Una plaza nueva es un logro para la ciudad…
Cuidarla también significa cuidar a nuestros hijos.
Porque cuando pasa algo, ya es tarde para preguntarse:
¿Dónde estaban los adultos?
Gracias por leerme.
Malena Arzamendia
R.G.