09 de Febrero de 2026
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¿Trigo y avena en Santa Cruz? El hito de los agrónomos que desafían los límites del agro austral

A 22 kilómetros de El Calafate, la Estancia Alice protagoniza la primera cosecha de granos en la historia de la provincia, liderada por profesionales que apuestan al desarrollo productivo local. 

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Lo que durante décadas pareció una utopía para el extremo sur de la Patagonia hoy es una realidad tangible que se mide en quintales (unidades de 100 kg cada una). Tomás Ciurlanti, Nicolás Zuber y Ricardo Coggiola son los tres ingenieros agrónomos que, bajo la firma AgroCalafate, decidieron trasladar su experiencia desde la región pampeana hacia el confín santacruceño. En las cercanías del Glaciar Perito Moreno, este proyecto que integra la inversión pública y privada ha logrado completar con éxito el ciclo productivo de 370 hectáreas de cereales. Este avance no solo rompe con el paradigma de la ganadería extensiva como única opción económica, sino que establece un precedente tecnológico fundamental para la región al demostrar que el suelo del sur puede ser agrícola.

 

El éxito de esta campaña se basó en un manejo agronómico de precisión adaptado a una ventana de tiempo muy acotada por las bajas temperaturas. A diferencia de las zonas núcleo del país, donde la cosecha de trigo ocurre en diciembre, aquí el calendario está totalmente invertido porque la siembra recién puede realizarse en octubre, una vez que el suelo se descongela. Los productores aprovecharon la humedad residual del deshielo invernal en suelos franco-arenosos para que los cultivos crecieran en secano, emulando sistemas productivos de regiones boreales como Canadá o Escocia, donde el frío extremo es el principal condicionante.

 

Un aspecto sorprendente de esta experiencia es la sanidad natural del ambiente, ya que las temperaturas del sur impidieron la aparición de plagas y enfermedades comunes en el norte, permitiendo una producción prácticamente libre de fitosanitarios. El gran salto logístico, sin embargo, lo dio la adquisición de una cosechadora propia traída desde Santa Fe. Históricamente, los intentos de siembra en Santa Cruz terminaban convirtiéndose en forraje o rollos de pasto porque no existía maquinaria para trillar el grano. Con la llegada de esta tecnología que se quedará definitivamente en la provincia, se busca abastecer una planta de alimento balanceado local y traccionar toda la cadena de valor ganadera, marcando el inicio de una nueva frontera productiva en la Patagonia austral.

 

E.B.W. 

 

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