El crecimiento de la vitivinicultura en la región cordillerana sigue sumando protagonistas que combinan la pasión técnica con un fuerte arraigo local. Federico Ferrarini, sommelier con más de 14 años de trayectoria en la comercialización y figura detrás de emprendimientos como Arbo, Rosa Mosqueta y Salvaje, lidera actualmente "Cuesta Arriba", un proyecto de viñedo que nació hace tres años y medio bajo una premisa poco convencional: la unión de 16 amigos de diferentes etapas de la vida decididos a emprender un desafío productivo en una zona de bosques.
El proyecto se distingue por su enfoque estrictamente orgánico y el respeto absoluto por el entorno natural. Según explica Ferrarini, la intervención en el terreno se limita exclusivamente a los sectores donde crecía rosa mosqueta, con el objetivo de preservar y dar valor agregado al bosque nativo. Esta labor implica un esfuerzo artesanal constante, ya que el grupo no proviene de familias con tradición bodeguera, sino que se define por la cultura del trabajo directo y el aprendizaje sobre el terreno junto a un equipo de jóvenes que los acompaña desde los inicios.
La elección de Trevelin como destino para esta inversión no fue casual. Ferrarini destaca la importancia de la Indicación Geográfica (IG) lograda por las bodegas pioneras de la zona, una certificación compleja de obtener que garantiza la calidad y particularidad del terruño. Para el sommelier, el potencial de la localidad es único en toda la Patagonia al ser el único punto que produce vino con la cordillera pegada, una característica que considera una "perla" para el desarrollo turístico y productivo que ya cuenta con cerca de una veintena de viñedos en marcha.
La historia personal de Ferrarini con la región comenzó casi por azar, durante un viaje en motorhome desde Ushuaia hacia Alaska. Una recomendación para visitar Viñas del Nant y Fall lo llevó a entablar una amistad con Sergio Rodríguez y a conocer proyectos como Casa Yagüe, lo que terminó por convencerlo de mudarse definitivamente. Hoy, junto a sus socios y amigos de la infancia, la universidad y el barrio, celebra la consolidación de la Ruta del Vino local, entendiendo que el éxito del proyecto no reside únicamente en el aspecto comercial, sino en los valores compartidos y la confianza de un grupo humano que eligió Trevelin para transformar su vida y formar sus familias.
E.B.W.