La comunidad de Chubut sigue con conmoción la búsqueda de la joven desaparecida en las aguas de Puerto Madryn mientras realizaba una práctica de buceo, un hecho que motivó desgarradores pedidos de auxilio por parte de su pareja y el despliegue de un operativo de rastrillaje que se mantiene activo para dar con su paradero.
Ante la incertidumbre que genera un incidente de esta naturaleza en el Golfo Nuevo, Marcos Ponce brindó precisiones técnicas para comprender los riesgos y normativas de la actividad. Ponce es abogado y buzo deportivo habilitado por la Federación Argentina de Actividades Subacuáticas y por la Confederación Mundial de Actividades Subacuáticas. Con más de 20 años de experiencia, cuenta además con formación específica en buceo de cuevas, buceo profundo y fotografía subacuática, lo que le permite analizar con rigurosidad los protocolos de seguridad.
El especialista explicó que el buceo es un deporte de riesgo porque implica manejarse en un ámbito que no es el propio del ser humano. En este sentido, remarcó que existe una diferencia tajante entre un bautismo de buceo y buceo certificado. Mientras que el bautismo es una experiencia controlada a baja profundidad, la práctica autónoma exige certificaciones internacionales que regulan hasta dónde puede descender un buzo según su nivel de instrucción. "A la profundidad que estaban, 26 metros, te habla de que no tendrían posibilidad si están certificando recién el curso inicial", advirtió Ponce.
Uno de los pilares preventivos es el acompañamiento constante, ya que el protocolo exige el ingreso, permanencia y salida del agua en parejas. "El buceo en solitario no se maneja, justamente por el riesgo, por la posibilidad de que alguien necesite auxilio en algún momento", explicó el experto. Esta modalidad requiere que los buzos estén siempre a la vista y comunicados mediante señas para informar su situación en todo momento.
Finalmente, Ponce hizo hincapié en el procedimiento de ascenso, señalando que existen paradas de seguridad obligatorias entre los cinco y tres metros de profundidad para que el cuerpo libere el nitrógeno acumulado. Sobre la peligrosidad de omitir estos pasos, fue contundente: "No podés bajar, subir de 30 metros así de un golpe sin que ocurra algo peligroso". De esta manera, el respeto por los tiempos de descompresión y el cumplimiento de las normas de seguridad aparecen como los factores determinantes para prevenir accidentes en las profundidades.
E.B.W.