El gigante de las redes sociales enfrenta su momento de mayor vulnerabilidad legal. Este miércoles, Mark Zuckerberg se presentará personalmente ante un jurado para declarar en el juicio que investiga la responsabilidad de Meta en la crisis de salud mental que afecta a niños y adolescentes.
El eje de la acusación: Algoritmos bajo la lupa
La demanda, impulsada por una coalición de estados y organizaciones civiles, sostiene que Meta ocultó estudios internos que vinculaban el uso de Instagram con el aumento de casos de ansiedad, depresión y trastornos de la imagen corporal.
Según la acusación, la empresa priorizó el crecimiento mediante diseños de "scroll infinito" para maximizar el tiempo de pantalla, ignorando las advertencias de sus propios investigadores sobre el efecto de los filtros estéticos en la autoestima juvenil.
Testimonios de impacto
El juicio cuenta con un fuerte componente emocional: padres de todo el país han viajado para presenciar el testimonio, afirmando que sus hijos sufrieron daños graves o incluso fallecieron a causa de la adicción y el contenido de las redes. En el plano científico, la American Academy of Pediatrics aporta informes que vinculan el diseño coercitivo de la plataforma con el deterioro del bienestar emocional adolescente.
La defensa y las implicancias globales
Se espera que Zuckerberg defienda las inversiones millonarias de la empresa en seguridad digital y argumente que la responsabilidad debe ser compartida con los tutores legales. Meta destaca haber implementado más de 30 herramientas de protección en los últimos dos años.
Sin embargo, expertos de la Electronic Frontier Foundation (EFF) advierten que el veredicto podría ir más allá de una multa económica. Una sentencia condenatoria podría obligar a:
Rediseñar los algoritmos de recomendación a nivel global.
Abrir bases de datos a auditorías independientes.
Aplicar límites de tiempo obligatorios para usuarios menores.
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