La Fiscalía de la Comarca Andina alcanzó un acuerdo de juicio abreviado por un caso de abuso sexual infantil, en el que un hombre fue condenado a diez años de prisión por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por haber sido cometido contra su hija.
El fiscal Carlos Díaz Mayer presentó el acuerdo durante una audiencia. El imputado reconoció su responsabilidad por el hecho y renunció a los plazos procesales, por lo que comenzó inmediatamente a cumplir la pena de diez años de prisión.
El juez interviniente homologó el acuerdo y dictó la sentencia condenatoria. Los datos personales del condenado no pueden ser difundidos debido a las normas de protección de identidad de la víctima.
Abuso sexual infantil y prevención
El abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes constituye una vulneración grave de derechos y puede producir consecuencias que se extienden durante años. La detección puede resultar especialmente difícil cuando quien ejerce la violencia forma parte del entorno conocido de la víctima.
Por eso, la prevención incluye enseñar desde edades tempranas el concepto de autonomía corporal, es decir, que cada persona tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo y a expresar cuándo algo le genera incomodidad.
También se recomienda utilizar los nombres correctos de las partes del cuerpo, enseñar que los niños pueden negarse a recibir abrazos o besos, diferenciar entre secretos y sorpresas y ayudarlos a identificar adultos de confianza a quienes puedan recurrir ante una situación que los incomode o asuste.
El abuso también puede ocurrir en entornos digitales
Las situaciones de violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes también pueden comenzar en internet. Una de ellas es el grooming, mediante el cual una persona adulta establece contacto con un menor a través de redes sociales, juegos en línea u otras plataformas con una finalidad sexual.
Entre las medidas de prevención se encuentran mantener las cuentas privadas, evitar compartir información personal con desconocidos y enseñar a los niños que una persona a la que solamente conocen por internet continúa siendo un desconocido.
Ante una situación de grooming, tampoco se recomienda borrar conversaciones, imágenes u otros registros digitales, ya que pueden resultar útiles como evidencia al realizar una denuncia.
Qué hacer ante una sospecha
Cuando una niña, niño o adolescente cuenta una situación de abuso, la respuesta de los adultos puede ser determinante. Se recomienda escuchar sin interrumpir, evitar preguntas innecesarias, creer en su relato y dejar en claro que no tiene responsabilidad por lo sucedido.
También es importante no confrontar por cuenta propia a la persona señalada, ya que esa intervención puede afectar la seguridad de la víctima o una eventual investigación judicial.
Ante la sospecha de un posible delito sexual contra una niña, niño o adolescente, cualquier persona puede acudir al Ministerio Público Fiscal o a una Comisaría de la Mujer para recibir asesoramiento. También se recomienda buscar atención médica especializada y conservar cualquier elemento que pueda servir como evidencia.
El caso que derivó en esta condena vuelve a poner en primer plano la necesidad de proteger a niñas, niños y adolescentes, facilitar canales seguros para pedir ayuda y garantizar una intervención adecuada ante cualquier sospecha de abuso sexual infantil.
O.P.