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21 de Septiembre de 2026
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Diez años después: el reconocimiento a las docentes que sembraron un proyecto de paz

Dana Verónica Álvarez y Silvia Ortiz fueron reconocidas por el Rotary Club Esquel por una iniciativa que comenzó hace una década en la Escuela N.º 179 “Sofía Kraiselburd” y que continúa dando frutos.

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Diez años después, aquel proyecto volvió a reunir recuerdos, emociones y, sobre todo, el reconocimiento a un trabajo docente que muchas veces continúa mucho más allá de las horas dentro del aula.

 

Dana Verónica Álvarez, profesora de Plástica, y Silvia Ortiz, quien en aquel momento se desempeñaba como profesora de Educación Física y actualmente está jubilada, fueron protagonistas de aquel camino iniciado en la Escuela N.º 179. En los comienzos también participó Ana Laura González, mientras que Liliana Flaquer, directora de la institución en ese momento, acompañó desde la conducción el trabajo de un equipo que permitió que la propuesta creciera.

 

 

 

 

La iniciativa surgió a partir de una necesidad concreta: trabajar de manera integrada entre las áreas y abordar con los estudiantes los valores, la convivencia y los conflictos cotidianos.

 

“Necesitábamos trabajar con los chicos el tema de los valores, porque había conflictos y problemas. Entonces dijimos: trabajemos algo que tenga que ver con los valores. Estudiando sobre los valores, la paz encierra todos los valores”, recordaron.

 

Lo que comenzó como una propuesta escolar fue tomando una dimensión que ellas mismas no habían imaginado.

 

“Al principio fue como una locura, pero después, cuando fuimos entendiendo todas las dimensiones que podía llegar a tener, la verdad que nos comprometimos a full. Trabajar con los chicos fue algo realmente emocionante”.

 

 

 

 

 

Para Silvia, el desafío también estaba en poder articular una propuesta que alcanzara a toda la institución.

 

“Las áreas especiales tenemos toda la escuela. No tenemos un grado, tenemos toda la escuela, tanto el turno tarde como mañana. Fue bastante complicado, fue con mucho esfuerzo para coordinar muchas cosas, pero la verdad que el esfuerzo valió la pena”.

 

El proyecto comenzó a trascender las aulas. Se involucraron los chicos, las familias y también las propias familias de las docentes. Silvia recordó a su madre cosiendo banderas y a la mamá de Dana colaborando con cuadros, además de muchas otras manos que se fueron sumando.

 

 

 

 

 

“Familias enteras trabajando detrás de un proyecto”, resumió.

 

Ese recuerdo permite poner en valor una parte del trabajo docente que no siempre se ve: las horas de preparación fuera de la escuela, los materiales, las reuniones, la búsqueda de propuestas y hasta el acompañamiento de las propias familias para que una iniciativa pueda concretarse.

 

Para Silvia, hoy jubilada, encontrarse diez años después con el reconocimiento y comprobar que la Escuela 179 continúa trabajando sobre aquellos valores tuvo un significado especial.

 

“El esfuerzo valió la pena y hoy se puede ver en lo que continúa haciendo la Escuela 179 con sus alumnos, y eso es emocionante. Hicimos un proyecto, como podíamos hacer cada año, y nunca pensé que lo podían tener en cuenta. Yo ya me fui de la escuela y estoy muy emocionada”.

 

 

 

 

 

Dana, que continúa ejerciendo la docencia, destacó especialmente lo que significa observar los frutos de aquel trabajo una década después.

 

“Estamos felices, muy orgullosas de todo este camino recorrido ya desde hace diez años. Felices de haber sembrado hace diez años y hoy ver los frutos de todos estos chicos que, junto con los distintos directivos o directores que pasaron a lo largo de todos estos años, han sembrado y han sido constructores de paz, que es lo que nos importa”.

 

El reconocimiento realizado por el Rotary Club Esquel en este Día Internacional de la Paz permitió volver sobre aquel comienzo, pero también reconocer a quienes continuaron el camino durante estos diez años: directivos, docentes, estudiantes y familias que sostuvieron una propuesta que logró permanecer en el tiempo.

 

 

 

 

 

Y Dana dejó un mensaje que resume el sentido de aquel trabajo y su continuidad:

 

“No nos olvidemos de ser multiplicadores de los valores de la paz en todo momento, siempre”.

 

 

 

LC

 

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