Nacido en Esquel, cursó sus estudios en la Escuela Normal, institución que formó parte de sus primeros años y de su historia personal en la comunidad.
Su nombre quedó especialmente ligado a La Hoya, un lugar que fue parte de su vida y de la identidad de varias generaciones de esquelenses. Su trayectoria y su vínculo con la actividad de montaña hicieron que su nombre trascendiera y permaneciera asociado a ese paisaje que tantas veces fue escenario de encuentros, historias y recuerdos.
Alaiza fue también una presencia reconocida en la comunidad esquelense, construyendo a lo largo de los años vínculos y afectos que hoy se transforman en recuerdos.
Porque hay personas que terminan formando parte de la memoria de una ciudad y cuyos nombres quedan asociados a lugares, a momentos y a una época. El “Gordo” Alaiza será recordado así: como un esquelense profundamente ligado a la gente y a esa montaña que fue una parte tan importante de su historia.
Su partida enluta a familiares, amigos y a todos aquellos que compartieron con él distintos momentos de una vida profundamente arraigada a Esquel.
Desde estas páginas acompañamos a sus seres queridos en este momento de profundo dolor y despedimos con afecto al “Gordo” Alaiza, cuyo recuerdo seguirá presente entre quienes lo conocieron y, de algún modo, también en las laderas de La Hoya, donde su nombre quedó unido para siempre a la historia de la montaña esquelense.
Hasta siempre, Gordo.