El retiro de 13,4 toneladas de carne vacuna argentina dispuesto por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos encendió las alarmas en el sector ganadero y exportador. La medida se originó por una omisión en el proceso administrativo de reinspección obligatoria al ingresar a ese país y no por problemas de contaminación o riesgos sanitarios para la población.
El lote involucrado, equivalente a menos de la carga de un contenedor, fue procesado a mediados de mayo por el frigorífico Gorina e ingresado por la firma Corte Argentino USA LLC. La mercadería llegó empaquetada en cajas con el registro oficial de la planta de origen "EST. N° OF. 2025" y la marca de envío "26644-AA". Entre los cortes alcanzados se encuentran cuadril sin tapa, peceto, nalga, cuadrada y bola de lomo, distribuidos en establecimientos de Florida y Texas.
El error en la fiscalización no derivó del frigorífico de origen ni de la firma importadora, sino de un fallo en los procedimientos del depósito final donde fue almacenada la mercadería en suelo estadounidense. Por este motivo, la situación no generó perjuicios ni sanciones contra el establecimiento productor ni alteró las operaciones de exportación hacia ese destino, quedando el asunto aclarado entre las partes intervinientes.
El episodio se da en un escenario donde Estados Unidos se posiciona como uno de los principales compradores de carne vacuna argentina. La ampliación de los cupos de ingreso busca atender la demanda del mercado norteamericano en un contexto de baja en su rodeo vacuno, aunque la participación de los envíos argentinos representa cerca del 2% del total de sus importaciones, por lo que el mercado mantiene un seguimiento riguroso de cada uno de los controles de ingreso.