Yolanda Ribeiro Conti, una mujer brasileña originaria de Minas Gerais, se convirtió en un símbolo de superación al completar sus estudios secundarios a una edad avanzada. Desde los 8 años comenzó a trabajar en el campo y a los 11 fue trasladada a São Paulo con la promesa de estudiar, pero terminó realizando labores domésticas. Durante décadas trabajó en limpieza y lavanderías, postergando el sueño de leer y escribir.
La transformación comenzó cuando su hija la inscribió en el programa de Educación de Jóvenes y Adultos (EJA) en Guarulhos. Fue a los 85 años cuando la mujer logró escribir su nombre por primera vez, iniciando un camino de asistencia perfecta a las clases sin importar el frío o la lluvia, con una dedicación que igualó a la de sus compañeros más jóvenes. A los 91 se graduó y ahora seguirá estudiando.
El esfuerzo de tantos años dio sus frutos en la Escola Estadual Padre Conrado Sivila, donde recibió su diploma vestida con toga y birrete. Lejos de detenerse, el logro le abrió las puertas a un nuevo desafío: tras graduarse, obtuvo una beca completa para estudiar la carrera de Nutrición en la Universidade Guarulhos (UNG).