Geraldine, madre de un niño con autismo en Esquel, expuso una preocupante situación que afecta a numerosas familias de la ciudad respecto a la obtención de turnos para la renovación del Certificado Único de Discapacidad (CUD). Al intentar anticipar el trámite para el vencimiento de agosto, se encontró con una respuesta alarmante en el centro de salud local, donde le informaron que ya no quedan espacios disponibles para el resto del año.
"Me encontré con que no hay turnos disponibles hasta el 9 de diciembre, que fue el que me dieron. No solo eso, sino que me dieron también el último turno que quedaba para este año", explicó la vecina. Esta demora administrativa genera un vacío de varios meses que interrumpe directamente los derechos adquiridos de las personas con discapacidad.
La brecha temporal entre el vencimiento del certificado y la fecha asignada para la renovación impacta de manera integral en la economía y la salud familiar. Durante ese período de espera, las obras sociales suspenden la cobertura y la Administración Nacional de la Seguridad Social interrumpe el pago de las asignaciones correspondientes.
"Esto lo que implica que el CUD de mi hijo, que vence en agosto, se le van a dar de baja todas sus terapias que tienen el 100%, y también la Asignación Universal que cobro por hijo con discapacidad. Así como en mi caso, van a haber muchísimas familias que van a perder este derecho porque no hay turnos disponibles", advirtió con preocupación.
La situación se complejiza aún más para el entorno familiar, ya que afrontar los costos de los tratamientos de forma particular resulta inviable para muchos hogares. Geraldine relató que debió reducir su jornada laboral a la mitad para poder asistir a su hijo en el hogar, lo que redujo significativamente sus ingresos mensuales.
"Es imposible poder afrontar todas las terapias sin la ayuda que tenemos", afirmó la entrevistada, detallando que la falta de respuestas rápidas traslada una carga económica y emocional asfixiante a los padres.
Ante la falta de turnos, la mujer canalizó su reclamo a través de la Fundación de Autismo de la localidad. Desde la organización se contactaron con el intendente Matías Taccetta y con las autoridades de la Dirección de Discapacidad municipal. Según le informaron, los funcionarios locales se comunicaron con el Ministerio de Salud de la provincia, desde donde aseguraron que no estaban al tanto de la problemática y se comprometieron a dialogar con la dirección del hospital público para destrabar el conflicto.
La problemática de fondo estaría vinculada a medidas de fuerza o retenciones horarias del personal sanitario en reclamo de mejoras salariales, una situación que complejiza la atención diaria y la gestión de trámites esenciales como las juntas médicas evaluadoras.
"Que puedan resolver en el hospital lo de la retención horaria. Yo entiendo el reclamo, que los sueldos no alcanzan, que son bajos. Me solidarizo con ellos también, pero somos muchas familias que dependemos de esto", concluyó Geraldine, esperando una pronta resolución que evite la interrupción de los tratamientos de su hijo y de otros niños de la localidad.
EBW