Hablar de Lionel Messi es hablar de una carrera de récords inigualables, pero también es hablar de una trayectoria humana, marcada por obstáculos que sirven para entender su capacidad de resiliencia. En la historia de los Mundiales, el capitán argentino se ha enfrentado cara a cara contra el arquero en momentos críticos, un duelo donde la presión escala a dimensiones épicas y donde el error es una posibilidad real para cualquier mortal.
Rusia 2018
El 16 de junio de 2018, en el debut mundialista ante Islandia en Moscú, el destino puso a Messi frente a una oportunidad de oro. Con el marcador igualado 1-1 y Argentina necesitada de una victoria, el capitán se dispuso a ejecutar un penal clave. Sin embargo, el arquero Hannes Halldórsson adivinó la intención, lanzándose hacia su derecha y desviando el remate a media altura. Aquel penal fallado terminó siendo un símbolo del debut agridulce y la complicación que Argentina arrastró durante gran parte de aquel torneo.
Qatar 2022
Cuatro años más tarde, la historia se repitió bajo una presión distinta. En el último partido de la fase de grupos de Qatar 2022, frente a Polonia, Messi volvió a encontrarse frente a los doce pasos. Nuevamente, el arquero —esta vez Wojciech Szczęsny— logró contener el disparo. A diferencia de 2018, aquel momento no fue un naufragio emocional: el equipo mantuvo la calma, superó el obstáculo y terminó ganando el partido por 2 a 0. Fue, en retrospectiva, la prueba definitiva de que este Messi había aprendido a gestionar la adversidad con una madurez inquebrantable.
A lo largo de su historia en la Copa Mundial de la FIFA, Messi ha demostrado ser un ejecutor de máxima jerarquía. No obstante, el registro de penales fallados en tiempo regular es parte de la complejidad de su trayectoria: