Con el objetivo de fortalecer la atención a personas en situación de vulnerabilidad, el Servicio de Asistencia a la Víctima del Delito (SAVD) de Lago Puelo llevó adelante una capacitación destinada a personal de las Comisarías de la Mujer de la Comarca Andina.
La actividad fue organizada a través del Área Procomunidad del organismo y surgió a partir de una solicitud realizada por las responsables de las distintas dependencias policiales de la jurisdicción. Participaron unas 20 funcionarias policiales de El Hoyo, El Maitén, Cholila y Epuyén.
La formación estuvo a cargo de las profesionales Pamela Villalva y Verónica Argel, quienes abordaron herramientas vinculadas a la intervención institucional frente a situaciones de violencia, abuso y vulneración de derechos.
El impacto de la primera atención
Uno de los ejes centrales de la capacitación fue el papel que cumple la primera intervención cuando una persona decide denunciar o pedir ayuda.
Durante el encuentro se trabajó sobre la importancia de la escucha institucional y la necesidad de evitar prácticas que puedan profundizar el sufrimiento de quienes atraviesan situaciones traumáticas.
Las expositoras remarcaron que el trauma puede afectar la memoria, las emociones y la forma en que una víctima relata los hechos. Por ese motivo, explicaron que contradicciones, silencios o dificultades para reconstruir una situación no deben interpretarse automáticamente como señales de falta de credibilidad.
También se analizaron los objetivos de la denuncia, entendida como una herramienta de protección y acceso a los mecanismos judiciales previstos para la reparación de derechos.
Qué es la victimización secundaria
Otro de los temas abordados fue la llamada victimización secundaria, concepto que hace referencia al daño que puede sufrir una persona cuando recibe respuestas inadecuadas por parte de instituciones encargadas de asistirla.
Entre las conductas que se buscaron prevenir se encuentran cuestionar el relato de la víctima, insistir innecesariamente en detalles sensibles, emitir juicios morales o preguntar por qué no realizó la denuncia con anterioridad.
Según se explicó durante la jornada, este tipo de situaciones puede provocar un sufrimiento extra y desalentar la búsqueda de ayuda o el avance de los procesos judiciales.
Protocolos para casos que involucran a niños y adolescentes
La capacitación también incluyó un apartado específico sobre abuso sexual y maltrato infantil.
Las profesionales recordaron que la legislación vigente establece que los niños y niñas no deben ser interrogados por personal policial. En esos casos, la intervención debe orientarse a garantizar su protección y a dar participación a los organismos competentes.
Además, se repasaron los procedimientos previstos cuando un menor realiza un relato espontáneo, priorizando la escucha sin interrupciones y el registro textual de sus expresiones.
El desgaste emocional de quienes intervienen
Hacia el final de la jornada se abrió un espacio para reflexionar sobre las condiciones de trabajo del propio personal policial.
Las participantes analizaron el impacto que puede generar la exposición constante a situaciones de violencia, conflictos familiares y testimonios traumáticos.
En ese marco, se abordaron estrategias orientadas al cuidado de la salud mental, el trabajo entre pares y la construcción de herramientas que permitan afrontar el desgaste emocional asociado a este tipo de tareas.
La capacitación permitió revisar procedimientos y compartir experiencias entre distintas localidades de la Comarca Andina, en un ámbito de formación enfocado en la atención de personas que atraviesan situaciones complejas y requieren acompañamiento institucional.
O.P.