08 de Mayo de 2026
sociedad |

Día Mundial del Cáncer de Ovario: la urgencia de escuchar el cuerpo

En el marco del Día Mundial del Cáncer de Ovario, especialistas advierten sobre la importancia de identificar síntomas que suelen confundirse con malestares comunes y resaltan que el diagnóstico temprano eleva la supervivencia al 90%. 

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Cada 8 de mayo, la comunidad médica internacional pone el foco en una de las patologías oncológicas más silenciosas y agresivas para las mujeres. En Argentina, este tumor se posiciona como el quinto más común en la población femenina, con aproximadamente 2.300 nuevos casos anuales. La mayor complejidad reside en su detección: al no existir un método de tamizaje o screening universalmente eficaz, como lo es el Papanicolaou para el cuello uterino o la mamografía para las mamas, la atención a las señales del organismo se vuelve la herramienta más poderosa.

 

"Es un tumor de muy difícil detección y cuando aparece, en la mayoría de las veces estamos ante un cuadro avanzado por la ausencia de síntomas claros en las etapas iniciales", señalan los expertos en oncología ginecológica. Esta falta de señales específicas provoca que cerca del 80% de los diagnósticos se realicen en estadios avanzados, cuando la enfermedad ya se ha extendido por la pelvis o el abdomen, reduciendo drásticamente las posibilidades de un tratamiento curativo simple.

 

Los síntomas suelen ser inespecíficos y se confunden frecuentemente con trastornos digestivos o urinarios. Entre los signos de alerta se encuentran la distensión o hinchazón abdominal persistente, el dolor pélvico, la sensación de saciedad rápida al comer y la necesidad frecuente de orinar. La clave, según los médicos, no es la aparición aislada de estas molestias, sino su persistencia y frecuencia. "Si una mujer experimenta estos síntomas casi todos los días durante más de dos o tres semanas, debe realizar una consulta ginecológica sin demora", enfatizan los especialistas.

 

En cuanto a los factores de riesgo, la edad avanzada es uno de los principales, detectándose con mayor frecuencia en mujeres posmenopáusicas. Sin embargo, la carga genética juega un rol crucial. "Las mujeres portadoras de mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2 presentan un riesgo considerablemente mayor de desarrollar este tumor a lo largo de su vida", explican los médicos, quienes también mencionan otros factores como la obesidad, la endometriosis y el hecho de no haber tenido embarazos.

 

Aunque no existe una forma garantizada de prevención, los controles ginecológicos periódicos y la consulta ante cambios corporales inusuales son determinantes. Algunas investigaciones sugieren que el uso de anticonceptivos orales o la lactancia podrían asociarse a una reducción del riesgo, aunque cada caso debe evaluarse individualmente con un profesional. El objetivo de este día mundial es claro: informar para que ninguna señal pase desapercibida, ya que en la detección precoz se encuentra la posibilidad de un tratamiento efectivo y una mejor calidad de vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EBW

 

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