Una invasión de decenas de pavos reales generó caos y destrozos en un pueblo del noreste de Italia y desató un importante conflicto entre vecinos, que se dividen entre quienes exigen medidas para reducir la colonia y quienes defienden su permanencia.
La presencia de estas aves se intensificó en los últimos años hasta alcanzar una población estimada de entre 100 y 120 ejemplares, según cálculos de la policía provincial. Su circulación por calles, jardines y techos comenzó a alterar la dinámica cotidiana del lugar y derivó en reclamos por parte de los habitantes.
En ese contexto, algunos solicitan medidas para reducir la cantidad de animales, mientras que otros manifiestan su rechazo a cualquier intervención que implique su retiro de la zona.
“Comen pan y cualquier cosa que les ofrezcan en la calle”, explicó una mujer en declaraciones a la RAI. Otro vecino señaló: “Dejan excrementos por todas partes; los niños no pueden salir al jardín a jugar”.
Un residente describió uno de los problemas principales que genera la presencia de los pavos reales. “Me levanto a las 4:50 de la mañana, pero no puedo dormir porque los oigo gritar sin parar día y noche”, se quejó.
“Tenemos que encontrar una solución porque, además de los daños que le han hecho a mi tejado, ahora también tengo que lidiar con todos sus excrementos: ¿podemos vivir así?”, planteó.
Las dificultades para descansar por los graznidos se producen especialmente durante la noche y en época de apareamiento. También se registraron incidentes de tránsito vinculados a la circulación de los animales en la vía pública.
La presencia de pavos reales en la zona se remonta al menos a 12 años. En 2014, se estimaban unos diez ejemplares concentrados principalmente en un pinar cercano a una antigua colonia militar.
Con el paso del tiempo, la población se expandió hacia áreas urbanas. Durante el confinamiento por covid-19 de 2020, los animales comenzaron a ocupar calles y espacios residenciales, donde actualmente se desplazan con frecuencia y utilizan árboles y techos como lugares de descanso.
Ante el crecimiento de la población, el municipio instaló carteles para desalentar la alimentación de los pavos reales y reducir su permanencia en zonas habitadas. Además, proyecta la realización de un censo para determinar la cantidad exacta de ejemplares.
“Nuestro objetivo es realizar un censo e iniciar conversaciones con los ciudadanos y las asociaciones de defensa de los derechos de los animales para encontrar una solución”, declaró a Tg1 Francesca Impelizzeri, concejala de derechos de los animales.