El hantavirus volvió a instalarse en el centro de la escena internacional después de que un crucero que había partido desde Ushuaia registrara varios casos compatibles con la enfermedad y al menos tres muertes bajo investigación epidemiológica. Mientras distintos países siguen de cerca la situación, en la Comarca Andina el tema despierta algo más profundo que preocupación sanitaria: memoria.
Porque mucho antes de que el mundo volviera a hablar del virus Andes, Epuyén ya había atravesado una tragedia que dejó marcas difíciles de borrar. Entre fines de 2018 y comienzos de 2019, el pueblo quedó en el centro de una crisis sanitaria que terminó con 34 contagios confirmados y 11 muertes.
Aquello no solo impactó a familias enteras y cambió la vida cotidiana de la localidad. También modificó para siempre la manera en que la ciencia entiende el hantavirus.
El brote que cambió todo
Hasta entonces, la mayoría de los hantavirus eran considerados enfermedades transmitidas únicamente desde roedores hacia humanos. Pero el caso de Epuyén rompió esa lógica.
En 2020, un estudio publicado en New England Journal of Medicine confirmó mediante reconstrucción epidemiológica y secuenciación genómica que el virus Andes podía transmitirse entre personas.
La investigación determinó que todo comenzó con un contagio inicial vinculado al ratón colilargo, el reservorio natural del virus en la Patagonia. Pero después ocurrió algo distinto.
El paciente inicial asistió a un cumpleaños con alrededor de cien personas mientras ya tenía síntomas compatibles con la enfermedad. Permaneció allí poco más de una hora. Días más tarde comenzaron a aparecer nuevos casos entre asistentes al encuentro.
Con el correr de las semanas, los contagios se multiplicaron en reuniones familiares, convivencias prolongadas y hasta en un velorio.
Los investigadores identificaron que tres personas fueron responsables de la mayoría de los contagios secundarios, en un fenómeno conocido como “superdiseminación”.
El miedo que volvió con el crucero
Por eso, cuando comenzaron a conocerse los primeros reportes sobre el crucero MV Hondius, el recuerdo apareció casi automáticamente en la Comarca.
El barco, que había partido desde Ushuaia, quedó bajo seguimiento internacional después de registrar pasajeros con cuadros compatibles con hantavirus. La situación derivó en evacuaciones, aislamiento y monitoreo sanitario en distintos países.
Aunque todavía no está claro cómo ocurrió la transmisión dentro del crucero ni cuántos casos terminarán confirmándose, el episodio volvió a despertar preguntas que en la Comarca ya se hicieron hace años.
Especialistas remarcan que el virus Andes no se transmite con facilidad como una gripe o un coronavirus. Los contagios entre personas suelen requerir contacto estrecho y prolongado, especialmente en espacios cerrados.
Sin embargo, el antecedente de Epuyén sigue siendo uno de los ejemplos más importantes de transmisión interpersonal documentados en el mundo.
Una enfermedad que puede avanzar muy rápido
Uno de los aspectos más complejos del hantavirus es que sus síntomas iniciales suelen confundirse con cuadros comunes. Fiebre, dolores musculares, cansancio y malestar general aparecen en los primeros días. Pero en muchos pacientes la situación puede empeorar rápidamente.
Durante el brote de Epuyén, gran parte de los casos evolucionó hacia cuadros respiratorios severos y shock en cuestión de horas. El tiempo promedio entre el inicio de síntomas y la muerte fue inferior a una semana.
La investigación científica también detectó que las personas con mayor carga viral parecían tener más capacidad de transmitir la enfermedad.
La huella que quedó en la Comarca
En Epuyén, el brote dejó mucho más que estadísticas sanitarias. Hubo aislamiento obligatorio, controles, miedo, familias enteras afectadas y una sensación de incertidumbre que atravesó a toda la localidad.
Con el tiempo llegaron nuevas medidas de vigilancia epidemiológica, protocolos hospitalarios y estrategias de prevención que hoy siguen vigentes en la Patagonia.
Por eso, cada vez que el hantavirus vuelve a ser noticia en algún lugar del mundo, en la Comarca el tema no se vive como una historia ajena.
El episodio del crucero todavía está bajo investigación. Pero alcanzó para que Epuyén vuelva a aparecer en informes científicos, debates sanitarios y medios internacionales como el lugar donde el virus Andes obligó a replantear todo lo que se creía saber sobre el hantavirus.
O.P.