El cuarto mes del año cerró con una variación de precios inferior a la de los periodos previos, rompiendo una racha de diez meses consecutivos de incrementos sostenidos. Según diversos relevamientos de consultoras privadas y datos preliminares, el enfriamiento de los precios se debió principalmente a una estabilidad en el rubro de alimentos y una moderación en los ajustes de servicios regulados. Este escenario marca un punto de inflexión para la gestión económica, que busca consolidar la tendencia bajista en el corto plazo.
Para el mes de mayo, las proyecciones son aún más optimistas. Especialistas del sector financiero y economistas coinciden en que, de mantenerse las condiciones actuales de estabilidad cambiaria y control monetario, el Índice de Precios al Consumidor podría ubicarse por debajo del escalón del 2%. Esta cifra representaría el nivel más bajo en años, permitiendo un respiro para el consumo interno y una mejora relativa en el poder adquisitivo.
Sin embargo, desde el ámbito oficial advierten que no se debe bajar la guardia, ya que todavía persisten desafíos estructurales. La mirada está puesta en cómo reaccionarán los precios frente a los próximos vencimientos de paritarias y la actualización pendiente de algunas tarifas de energía, factores que podrían presionar la curva hacia arriba si no se manejan con cautela. Por ahora, el dato de abril se recibe como una señal de alivio en un contexto de alta volatilidad.
E.B.W.