El 1º de mayo de 1853, los diputados de las provincias argentinas, reunidos en la ciudad de Santa Fe, sancionaron la Constitución Nacional. Este hecho histórico respondió a la necesidad de organizar el país tras la Revolución de Mayo, con los objetivos primordiales de constituir la unión nacional, afianzar la justicia y consolidar la paz interior. Cabe destacar que, en aquella oportunidad, la provincia de Buenos Aires no participó del proceso.
A lo largo de los años, el texto original ha tenido diversas modificaciones, siendo la más significativa la reforma constitucional de 1994. Aquella actualización surgió de un consenso entre el Partido Justicialista y la Unión Cívica Radical, lo que permitió modernizar la estructura institucional sin alterar los contenidos básicos de 1853.
Entre los cambios más importantes de la última reforma se encuentran la elección directa del Presidente y Vicepresidente, la reducción del mandato presidencial a cuatro años con una sola posibilidad de reelección y la incorporación del balotaje. Además, se otorgó jerarquía constitucional a los tratados internacionales sobre derechos humanos, reforzando la protección de los ciudadanos.
La estructura política también sumó nuevas figuras, como el Jefe de Gabinete de Ministros y el Consejo de la Magistratura. Asimismo, se estableció la elección directa de tres senadores por provincia, asegurando la representación de las minorías, y la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires con la elección directa de su Jefe de Gobierno.