El sistema educativo de nuestra ciudad despide a uno de sus referentes más activos en la formación de profesionales. Carlos Andrés Regueiro, actual director del Instituto Superior de Formación Docente (ISFD) 809, inicia su etapa de jubilación luego de 40 años de trayectoria dedicados a la enseñanza y al acompañamiento social.
Profesor de Filosofía y Licenciado en Educación, Regueiro siempre apostó por la educación como herramienta de transformación. Además de sus capacitaciones en Argentina, su curiosidad e intelecto, lo llevaron a ganar becas en universidades de Bogotá (Colombia) y Los Ángeles (EE. UU.), aportando una mirada global a la realidad educativa de la región.
Antes de establecerse en la cordillera hace 17 años, su carrera recorrió diversos puntos del país. Desde los barrios de Almagro y La Boca en Buenos Aires, pasando por La Matanza y La Plata, hasta llegar a Caleta Olivia, en Santa Cruz.
Para Carlos Regueiro, la educación nunca fue una tarea que terminara al sonar el timbre de la escuela. Su vocación se extendió profundamente hacia la educación no formal, donde mantuvo un compromiso inquebrantable con los sectores más vulnerables de cada comunidad que habitó.
Su labor en este ámbito estuvo marcada por una fuerte impronta social y humana. Durante años, acompañó activamente a los grupos de exploradores de Don Bosco, brindando apoyo a cientos de jóvenes.
Lejos del escritorio, Regueiro caminó los barrios populares, impulsando la promoción comunitaria y convirtiéndose en un defensor incansable del acceso a los derechos básicos. Esta mirada integral de la enseñanza, que une lo académico con lo social, es quizás el rasgo más distintivo de su legado en Esquel y en las distintas provincias donde dejó su huella.
En nuestra ciudad, su paso por el sistema formal fue amplio y diverso. Trabajó en las escuelas secundarias 791, 758 y 7708, en la Unidad 14, en el Prosepa y en el Colegio Salesiano. Su experiencia abarcó desde la educación rural y de adultos hasta contextos de encierro y formación técnico-profesional.
Pero, fundamentalmente, su labor en los últimos años se centró en la formación de futuros docentes en los tres institutos de educación superior de la ciudad. Tras desempeñarse como docente, coordinador de carrera y vicedirector, le llega la jubilación ocupando el máximo cargo directivo en el ISFD 809.
Con su retiro, la educación de Esquel despide a un profesional que entendió la enseñanza no solo como un trabajo, sino como una herramienta de transformación social y humana.
M.G