Durante el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, el papa León XIV pronunció un contundente discurso centrado en la dignidad humana y la paz internacional. En conmemoración del Día Internacional de la Mujer, el pontífice expresó su profunda solidaridad con todas aquellas que padecen violencia y discriminación desde temprana edad, subrayando que muchas son víctimas de una mentalidad de dominación que aún persiste en diversas culturas. Hizo un llamado urgente a implementar proyectos educativos y políticas concretas que permitan prevenir estas agresiones, instando a los fieles y a las autoridades a no subestimar ningún acto de violencia y a fomentar la denuncia como herramienta de cambio.
Simultáneamente, el Santo Padre manifestó su alarma por la crítica situación geopolítica en Medio Oriente, particularmente por la escalada bélica en Irán y el riesgo de que el conflicto se extienda a países vecinos como el Líbano. Con un tono de profunda consternación, León XIV exigió que callen las armas y se detenga el estruendo de las bombas para permitir que el diálogo reemplace a la confrontación. Su mensaje final fue una apelación directa a los líderes mundiales para que escuchen la voz de los pueblos y prioricen la reconciliación y la paz sobre la destrucción militar.
E.B.W.