El informe de inflación de febrero publicado por el INDEC dejó al descubierto una realidad que los consumidores perciben a diario en las góndolas: la carne sigue siendo uno de los productos con mayor dinamismo de precios. Mientras el nivel general de inflación fue del 2,9%, el rubro de Carnes y derivados registró un aumento promedio del 6,5% a nivel nacional.
Los motivos detrás del mostrador
Analistas del sector agropecuario y consultoras privadas coinciden en que el salto de febrero responde a una combinación de factores:
Ajuste de precios relativos: Luego de un periodo de relativa estabilidad hacia finales de 2025, el valor de la hacienda en pie en el Mercado de Cañuelas recuperó terreno frente a la inflación acumulada.
Costos de transporte: El incremento en los combustibles impactó de lleno en la logística de distribución desde los frigoríficos hacia los centros de consumo.
Consumo interno: A pesar de la caída del poder adquisitivo, la demanda de cortes básicos se mantiene firme, lo que permite el traslado de los aumentos al consumidor final.
Impacto en el bolsillo
Para una familia tipo, el precio de la carne en el presupuesto mensual es determinante. Con estos últimos datos, el asado y los cortes para milanesas se han convertido en los productos que más han contribuido a que la inflación interanual de alimentos se mantenga por encima del 33%, complicando el objetivo oficial de desacelerar los precios en el corto plazo.