En el paraje Trahuncura, a 47 kilómetros de Loncopué, en el noroeste de Neuquén, la muerte se convierte en un desafío aún mayor para sus habitantes. La falta de un acceso vial adecuado al cementerio local obliga a las familias a llevar a sus seres queridos a pie, recorriendo kilómetros de terreno agreste y montañoso.
Norma Sandoval, nieta de Rodolfo Castillo y Angelina Karipil, dos personas que fallecieron en menos de cinco meses y fueron llevadas al cementerio de esta manera, alzó la voz para pedir ayuda. "Es un dolor adicional que no debería existir", dijo. "No es justo que tengamos que pasar por esto", agregó con dolor e impotencia.
La comunidad de Trahuncura, compuesta por alrededor de 100 personas, reclama la construcción de un camino que permita acceder al cementerio en vehículo. "Es un derecho básico", afirmó la joven. En la misma línea acotó: "Queremos poder despedir a nuestros seres queridos con dignidad, sin tener que sufrir más de lo que ya sufrimos".
La situación de este paraje es un reflejo de las desigualdades que enfrentan las comunidades rurales en Neuquén. Se siente mucho la falta de inversión en infraestructura básica como lo es un camino. Esto se nota también en los reclamos de algunos crianceros que piden acceder a sus puestos de veranada.
En el paraje Trahuncura, la muerte es un momento de dolor y dificultad. Los velorios se celebran en las propias viviendas de las familias de los fallecidos, y después de la ceremonia, los familiares y amigos deben cargar el ataúd a hombros, utilizando cuerdas para sostenerlo, y caminar kilómetros hasta el cementerio local.
Norma Sandoval insistió en reclamar justicia. "Es un cementerio olvidado", aseguró. "No tiene acceso, no tiene entrada. Los demás cementerios de otros parajes cercanos tienen su ruta y entrada. Por qué nosotros no?", se preguntó con indignación.
Por esta razón la comunidad reclama un camino que se desprenda de la ruta provincial 32, que une el paraje con la vecina localidad de Loncopué. “Un camino de apenas 8 o 10 kilómetros, que podría ser construido con una máquina. No es mucho lo que pedimos", repitió Norma.
La falta de acceso al cementerio es un problema que afecta a toda la población. "Hay bastantes personas sepultadas. Es un lugar sagrado para nosotros. Queremos poder visitar a nuestros seres queridos sin tener que pasar por este calvario", admitió la joven.
La promesa de un camino se hizo en octubre del año pasado, cuando Norma publicó un mensaje en las redes sociales, mencionando al gobernador. Un encargado de vialidad se presentó en el lugar, prometiendo la construcción del camino, pero nunca más se volvió a saber de él. Norma y toda la comunidad de Trahuncura esperan que esta vez sus voces sean escuchadas y puedan encontrar una solución efectiva y definitiva.
Fuente: LMN