La Plaza del Cielo ha dejado de ser una maqueta para convertirse en una realidad tangible. Después de más de 35 años desde que el proyecto fuera concebido por un grupo de docentes visionarios, el espacio está listo para abrir sus puertas, cumpliendo su objetivo primordial: que los niños jueguen y los docentes potencien la enseñanza de la astronomía en el terreno.
Historia, afecto y materiales modernos
El proyecto original ha resistido el paso del tiempo. Aunque la idea nació hace tres décadas y media, la esencia se mantiene intacta. "Las partes más importantes están; el proyecto es prácticamente el mismo", explicaron los responsables, destacando que solo se han adaptado materiales a los estándares actuales.
Una de las innovaciones es el uso de madera plástica en lugar de madera tradicional. Este material no solo es más ecológico —evitando la tala de árboles— sino que garantiza una vida útil mucho mayor al resistir la amplitud térmica y la radiación ultravioleta de la cordillera.
Capas de interacción: Del juego al conocimiento
A diferencia de un museo interactivo rígido, la Plaza del Cielo está diseñada como un espacio de libertad. Los creadores insisten en que no es necesario ser un experto para disfrutarla:
El nivel básico: Simplemente jugar. La plaza es, ante todo, una plaza divertida.
El nivel educativo: Para quienes deseen profundizar, habrá cartelería con información técnica de cada juego y recorridos.
El nivel guiado: En el futuro, se espera que docentes y guías de turismo puedan potenciar los "detalles más finos" de la plaza para construir aprendizajes complejos sobre el cosmos.
La maqueta: El "documento histórico"
Un objeto central en esta historia es la maqueta física de la plaza, realizada hace 32 años por los docentes Marta Tarsetti y Jorge Espira Buena. Este objeto, que siempre estuvo resguardado tras un vidrio en el Melipal, fue el hito que permitió a los impulsores visualizar físicamente lo que tenían en la cabeza. "Es un documento histórico y un acto de afecto", señalaron, confirmando que la maqueta seguirá siendo parte del patrimonio del complejo para recordar dónde empezó todo.
GX