02 de Octubre de 2026
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“¿Esto es normal?”: La pregunta de Christa Pike durante la ejecución que se salió de control

Christa Pike sorprendió a los testigos al hablar, preguntar si era normal el intenso dolor que sentía y continuar respirando tras recibir dos dosis letales. La mujer debía ser ejecutada mediante inyección letal en EEUU, pero sobrevivió.

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Christa Pike, de 50 años, debía ser ejecutada el 30 de septiembre en Tennessee, en un procedimiento que tenía previsto convertirla en la primera mujer ejecutada en ese estado en más de 200 años. Pike llevaba décadas en el corredor de la muerte por un crimen cometido en 1995.

 

El crimen por el que fue condenada

Según la información aportada sobre el caso, Pike atrajo a su rival sentimental hasta una zona boscosa. Allí la torturó utilizando un elemento cortante, le realizó un pentagrama en el cuerpo y luego le aplastó la cabeza con un fragmento de asfalto. Después del crimen, Pike conservó un fragmento del cráneo de la víctima.

 

Por ese asesinato fue condenada a muerte y permaneció durante años en el corredor de la muerte, hasta llegar al día fijado para su ejecución.

 

 

Últimas palabras antes de la inyección

Antes de comenzar el procedimiento, Pike pronunció sus últimas palabras. Según relató Kim Chandler, de Associated Press, dijo que abandonaría el mundo de la misma manera en que había pasado gran parte de su vida: enamorada. También afirmó: “Estoy en paz. Estoy lista para ser libre”. Y agregó: “Este es un día feliz”.

 

Pero lo que ocurrió después fue completamente distinto a lo previsto.

 

“¿Esto es normal?” 

Durante la ejecución, los testigos comenzaron a observar situaciones que no esperaban.

 

 

La periodista Catherine Sweeney, de WPLN, relató que Pike continuaba respirando con dificultad después de recibir las dosis. En un momento levantó la cabeza, miró a su alrededor y manifestó que sentía ardor y dolor en una zona de su cuerpo. Entonces hizo una pregunta que quedó registrada en el relato de los testigos: preguntó si era normal sentir aquello.

 

Tori Gessner, periodista de WKRN, también relató otro momento impactante. Pike se quejó de un intenso dolor en el brazo y dijo: “Siento que el brazo me va a reventar. Hay un punto que me palpita muchísimo”.

 

Sweeney, que ya había cubierto otras ejecuciones, aseguró que nunca había presenciado algo parecido.

 

 

Dos dosis y una escena inesperada

Pike recibió una primera dosis de pentobarbital, pero no murió. El protocolo de Tennessee contempla una segunda dosis cuando la persona no fallece después de la primera. Pike recibió esa segunda dosis. Pero tampoco murió.

 

Después de las dos aplicaciones, continuaba respirando. Los testigos escucharon sus ronquidos durante más de una hora.

 

La ejecución había terminado convirtiéndose en una escena completamente diferente a la prevista: la mujer que debía morir continuaba con vida y manifestaba dolor mientras quienes estaban en la sala observaban lo que ocurría.

 

 

Del penal al hospital

Finalmente, Pike fue trasladada de urgencia a un hospital. En ese momento, su estado de salud era incierto. El doctor Joel Zivot, profesor de Emory y especialista médico contratado por la defensa, advirtió que podía existir riesgo de una lesión neurológica debido a la demora en la reanimación.

 

Mientras tanto, el gobernador de Tennessee, Bill Lee, ordenó una revisión exhaustiva e independiente de lo ocurrido. Además, suspendió las ejecuciones que estaban previstas para el resto de 2026.

 

 

 

O.P.

 

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