RED43 sociedad Ciencia y Técnica
27 de Septiembre de 2026
sociedad |

Por qué los chicos que crecen en el campo podrían tener menos asma y alergias

Un equipo internacional encontró nueve bacterias vinculadas al llamado “efecto granja” y reconstruyó cómo ciertas sustancias presentes en el ambiente rural podrían influir en las defensas.

Escuchar esta nota

Durante generaciones, la vida en el campo estuvo asociada a una mayor exposición a animales, tierra, plantas y microorganismos. Ahora, una investigación científica aporta nuevas pistas sobre por qué los chicos que crecen en esos ambientes presentan, en determinados estudios, una menor frecuencia de enfermedades alérgicas.

 

El fenómeno es conocido como “efecto granja” y viene siendo estudiado desde hace décadas. La novedad es que investigadores lograron avanzar un paso más: identificar microorganismos específicos y sustancias que podrían estar detrás de parte de ese efecto.

 

El trabajo fue realizado por un equipo internacional con participación de investigadores de Alemania y analizó información de más de 1.000 niños incluidos en estudios europeos.

 

 

Qué ocurre en los ambientes rurales

 

 

La investigación puso el foco en el aire y el polvo de los lugares donde viven los animales, especialmente los establos. Allí existe una diversidad de microorganismos mucho mayor que en otros ambientes cotidianos.

 

A través del análisis de muestras nasales, polvo doméstico y material de establos, los científicos identificaron nueve bacterias que aparecieron especialmente relacionadas con una menor presencia de asma.

 

El resultado no significa que todas las bacterias sean beneficiosas ni que cualquier exposición a microorganismos tenga un efecto protector. El interés está puesto en un grupo específico y, especialmente, en las sustancias que producen.

 

Los investigadores estimaron que estas bacterias podrían explicar una parte importante de la protección observada frente al asma y también tendrían relación con una menor frecuencia de rinitis alérgica y dermatitis atópica.

 

 

La posible conexión con el sistema inmunitario

 

 

Una de las claves del estudio está en las moléculas producidas por esos microorganismos.

 

El planteo científico es que determinadas sustancias generadas por bacterias asociadas al ambiente de los establos pueden permanecer en el aire y el polvo. Al entrar en contacto con las vías respiratorias de los chicos, podrían activar determinados receptores celulares y ayudar a controlar respuestas inflamatorias.

 

En otras palabras, la exposición temprana a una diversidad concreta de microorganismos podría funcionar como una especie de entrenamiento para las defensas del organismo.

 

Esto ayuda a explicar por qué la antigua idea de que simplemente estar expuesto a “más suciedad” protege contra las alergias resulta demasiado simplificada. Según la investigación, lo importante podría ser el tipo de microorganismos y las señales biológicas que generan.

 

 

El efecto podría comenzar antes de la infancia

 

 

Los científicos también estudian en qué momento de la vida se produce esa posible protección.

 

La etapa de los primeros años aparece como un período especialmente importante para la formación del sistema inmunitario. Pero investigaciones anteriores también encontraron indicios de que la exposición materna a ambientes rurales durante el embarazo podría tener alguna influencia sobre el desarrollo de las defensas del bebé.

 

Durante los primeros meses de vida se producen además cambios importantes en la inmunidad, mientras que el ingreso al jardín y la escuela amplía todavía más el contacto con microorganismos.

 

El nuevo estudio no permite establecer que crecer en el campo garantice una infancia libre de asma o alergias. Se trata de una investigación observacional y todavía quedan mecanismos por confirmar.

 

 

Una pista para futuros tratamientos

 

 

El hallazgo también abre una posibilidad que va más allá de explicar las diferencias entre la vida rural y urbana.

 

Si determinadas bacterias y las sustancias que producen son capaces de generar una respuesta protectora, los científicos podrían intentar reproducir ese mecanismo mediante tratamientos específicos.

 

El objetivo, a futuro, sería imitar algunos de los efectos beneficiosos de ese ambiente sin necesidad de que una persona tenga que vivir o trabajar en un establecimiento rural.

 

Por ahora, la investigación suma una nueva pieza al estudio de una enfermedad que afecta a millones de personas y que suele comenzar durante la infancia. El llamado “efecto granja” sigue siendo un fenómeno en investigación, pero cada vez existen más pistas sobre la relación entre el ambiente en los primeros años de vida y la forma en que se desarrolla el sistema inmunitario.

 

 

MA

 

¿QUÉ TE PARECIÓ LA NOTA?
Ocurrió un error