Una historia que comenzó con la tristeza por la muerte de una mascota terminó convirtiéndose en uno de los momentos más emotivos del último partido de Arsenal de Sarandí.
Tatú era un gato que desde hacía años vivía en el predio del club y se había ganado el cariño de jugadores, trabajadores y todos quienes compartían diariamente ese espacio. Ivo Kestler, delantero del equipo, tenía una relación especial con él y solía acariciarlo cada vez que llegaba o se retiraba de los entrenamientos.
El día que Tatú murió, Kestler quedó especialmente afectado. El jugador lo llamaba “Tito” o “Tuertito” y, junto a su novia, decidió que si volvía a marcar un gol lo homenajearía de una manera particular: se taparía el ojo derecho.
La oportunidad llegó una semana después, durante el partido ante Ituzaingó por la Primera B Metropolitana. A los 14 minutos, Matías Sosa envió un centro desde la derecha y Kestler apareció para conectar de cabeza y marcar el 1-0 para Arsenal.
Inmediatamente después del gol, el delantero levantó su mano derecha y se tapó el ojo. El gesto tenía un destinatario muy especial: Tatú.
El festejo tuvo además un significado deportivo. Kestler llevaba tres meses sin convertir y su gol ayudó a Arsenal a conseguir una victoria importante en la pelea por los primeros puestos del campeonato.
Finalmente, Dylan Cabral marcó el 2-0 definitivo en el segundo tiempo y Arsenal se quedó con los tres puntos. El conjunto de Sarandí compite en la Primera B Metropolitana, tercera categoría del fútbol argentino, y con el triunfo se mantuvo en la pelea por los primeros lugares.
Pero la historia de Tatú no terminó con aquel festejo
Después de la muerte del gato, Kestler preguntó qué ocurriría con la otra gata que también vivía en el predio y que solía merodear por el vestuario. Se trataba de Misha, que había quedado sin su compañero.
El jugador decidió llevársela a su casa y la bautizó Tita. Así, la mascota encontró un nuevo hogar junto al futbolista que había decidido homenajear a su compañero.
Kestler es oriundo de Rafaela y tiene una conocida afinidad por los animales. Antes de llegar a Arsenal ya convivía con perros y gatos, por lo que la decisión de adoptar a Tita fue también una manera de darle continuidad a una historia que había comenzado dentro del club.
El homenaje de Kestler trascendió el resultado del partido y convirtió un simple festejo de gol en un recuerdo para Tatú, una mascota que durante años formó parte de la vida cotidiana de Arsenal y que dejó su huella entre quienes trabajan y entrenan en el club.
MA