El consumo de carne vacuna en el país retrocedió a 46,3 kilos por habitante al año, registrando el valor más bajo de las últimas dos décadas. De acuerdo con el último informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), la cifra representa una baja interanual del 9,4% frente a los 51,1 kilos registrados en el mismo período del año anterior, lo que equivale a una reducción de 4,8 kilos por persona en doce meses.
Menor faena y caída del stock ganadero
Esta disminución en el consumo doméstico se vincula tanto con la retracción del poder adquisitivo como con factores productivos y climáticos. La sequía de 2023 y las posteriores inundaciones redujeron el stock ganadero cercano al 10%, afectando los índices de preñez y la cantidad de terneros disponibles. A este escenario se suma la actual etapa del ciclo ganadero, en la que los productores retienen vientres para recomponer rodeos, lo que limita la oferta de animales con destino a faena.
Entre enero y julio, la faena total alcanzó 7,09 millones de cabezas, lo que implicó una caída del 9,8% respecto al mismo tramo del año previo (unas 772.800 cabezas menos). Como consecuencia directa, el abastecimiento al mercado interno sumó 1,202 millones de toneladas de res con hueso, una baja del 12% en comparación interanual.
El avance del pollo y el cerdo en los mostradores
En los puntos de venta, el impacto se refleja en una modificación de los hábitos de compra. La marcada diferencia de precios respecto a otras carnes impulsó el reemplazo por pollo y cerdo. En términos de costos de producción y valores finales, un kilo de carne vacuna equivale actualmente a entre tres y cinco kilos de carne porcina o aviar, especies que presentan ciclos de crianza y conversión alimenticia considerablemente más cortos.
Ante esta brecha, los clientes fraccionan los pedidos, priorizan compras por un importe fijo de dinero en lugar de pedir por kilo y eligen cortes más económicos, mientras los comercios incorporan la venta de productos alternativos para sostener sus niveles de facturación frente a los costos fijos operativos.
A.M.D