La crisis en la atención de distintas obras sociales se convirtió en una preocupación creciente en Esquel y la Cordillera. El conflicto más visible es el de PAMI, aunque la problemática alcanza también a otras coberturas y sus consecuencias terminan recayendo directamente sobre los pacientes.
En entrevista exclusiva a Red43, el ministro de salud de Chubut, Sergio Wisky, señaló que muchos afiliados de PAMI llevan meses sin recibir atención como antes y que algunos deben trasladarse hasta otras localidades para poder acceder a prestaciones médicas.
Wisky remarcó que no se trata solamente de un problema entre financiadores y prestadores. “Cuando rompés la confianza de tus pacientes, que no la atendés por un problema, y quedás en el medio entre el prestador y el financiador, es complejo reconstituir esa confianza”, sostuvo.
En ese sentido, pidió que las diferencias económicas no terminen dejando sin atención a quienes más necesitan del sistema. “Podemos discutir entre los financiadores y los prestadores, pero tenemos que proteger al más vulnerable”, afirmó.
El ministro también puso el foco en la necesidad de recuperar un principio de responsabilidad social. Reconoció que los profesionales de la salud tienen derecho a reclamar mejores ingresos, pero planteó que sus necesidades no son comparables con las de un jubilado que depende de una prestación médica.
“Las necesidades que yo tengo como médico no son lo mismo que las que tiene algún jubilado, pero lejos”, expresó.
Para el ministro, debería existir un límite que todos los actores del sistema respeten: “Tiene que haber un piso ético donde nosotros de ahí para arriba nos peleamos, de acá para abajo nos aunamos”.
Ese “piso ético”, explicó, implica garantizar que una persona pueda ser atendida aun cuando existan conflictos entre una obra social y sus prestadores.
La situación tiene un impacto particular en Esquel por la necesidad de trasladarse a otras localidades. Wisky mencionó, por ejemplo, casos de afiliados que recorren alrededor de 180 kilómetros hasta El Bolsón para recibir atención.
A su entender, esto demuestra que el conflicto excede lo económico y genera un problema social que termina afectando especialmente a los sectores más vulnerables.
“Ahí se rompe el marco mínimo ético que nosotros debemos tener”, sostuvo.
El ministro consideró que la solución requiere reconstruir el diálogo entre los distintos actores y evitar que la discusión se convierta en una disputa sobre quién gana o quién pierde.
“No es a ver quién gana”, remarcó Wisky, y planteó que la prioridad debería ser recuperar la confianza y garantizar el acceso a la salud.
Wisky también cuestionó la fragmentación del sistema privado de salud en Esquel y advirtió sobre las dificultades de sostenibilidad de las clínicas.
Señaló que la ciudad cuenta con tres establecimientos de unas 20 a 24 camas cada uno, cuando, según explicó, una clínica necesitaría alrededor de 60 a 70 camas para ser sustentable.
Para el ministro, esta falta de planificación histórica forma parte del problema sistémico que atraviesa al sistema sanitario y termina impactando tanto en los prestadores como en los pacientes.