Cada 30 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Trata de Personas, una fecha impulsada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para generar conciencia sobre un delito que afecta a miles de personas en todo el mundo y que continúa representando un desafío para los Estados.
La trata de personas es considerada un delito pluriofensivo porque vulnera distintos derechos de las víctimas y resulta difícil de dimensionar debido al carácter clandestino de las redes que la llevan adelante.
El Protocolo de Palermo, aprobado por la ONU en el año 2000, definió a la trata como la captación, traslado o recepción de personas mediante engaños, violencia, abuso de poder o aprovechamiento de situaciones de vulnerabilidad con fines de explotación. Estas situaciones pueden incluir explotación sexual, laboral, servidumbre, matrimonios forzados o extracción de órganos.
En Argentina, las cifras recientes reflejan la continuidad de la problemática. Según un informe de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), durante 2025 la Línea 145 recibió 2.200 denuncias por posibles casos de trata, de las cuales 716 involucraron a niñas, niños y adolescentes.
El relevamiento permitió identificar a 133 víctimas menores de edad y registró situaciones vinculadas con explotación laboral, explotación sexual, matrimonio forzado y reducción a la servidumbre. Además, el organismo advirtió sobre el crecimiento de modalidades de captación y explotación a través de internet, especialmente entre niños y adolescentes.
Argentina cuenta desde 2008 con la Ley 26.364 de prevención y sanción de la trata de personas, modificada en 2012 para reforzar la protección de las víctimas y establecer que el consentimiento no puede ser utilizado como argumento para eximir a los responsables.
A pesar de los avances normativos, la asistencia integral y el acompañamiento posterior al rescate continúan siendo algunos de los principales desafíos. Las víctimas suelen encontrarse en contextos de vulnerabilidad económica y social, condiciones aprovechadas por las organizaciones criminales para concretar la explotación.
El Día Mundial contra la Trata de Personas busca recordar que la lucha contra este delito no se limita a la persecución penal, sino que también requiere prevención, políticas públicas sostenidas y herramientas que permitan a las víctimas reconstruir sus proyectos de vida.
R.G