Además de no avanzar por ahora hacia resolución alguna, el conflicto entre la empresa Conarpesa y la seccional Chubut del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) subió definitivamente de tono con las declaraciones y agravios cruzados entre el presidente de la pesquera de Puerto Madryn, el español Fernando Álvarez Castellano (foto), y el secretario gremial de la organización gremial provincial, José Díaz.
La disputa es por el despido de 39 trabajadores de la empresa, acusados de haber tomado las instalaciones administrativas en Puerto Madryn, en el contexto de una protesta sindical.
Ante la convocatoria a una audiencia de conciliación obligatoria realizada por la Secretaría de Trabajo provincial, Álvarez Castellano no se presentó y argumentó después que no lo haría si, entre otras cosas, Díaz no retiraba los agravios que le habría dedicado en el marco de las protestas. El propio empresario aseguró que el sindicalista lo llamó “falopero” y afirmó que, para rebatir esa acusación, se sometería a análisis toxicológicos.
Pero, a la vez, exigió que Díaz hiciera lo mismo “si tiene el culo limpio”, y dijo que hasta tanto eso no ocurriera, él no estaba dispuesto a acudir a ninguna audiencia.
"He pedido a mi abogado que me diga qué estudio me tengo que hacer para demostrar que yo no he tomado nunca cocaína, por ejemplo. Que no soy falopero", declaró Álvarez Castellano.
El empresario español adelantó que se realizará "el examen más severo que sea, el más profundo que sea" y que, una vez obtenidos los resultados, los difundirá públicamente.
Además, supeditó la posibilidad de las negociaciones a que Díaz y el secretario general de la seccional del STIA, Luis Núñez, hicieran lo mismo.
"Los voy a invitar a que hagan un examen, porque mientras que ellos no se hagan un examen, yo no me apersono en las audiencias", indicó el empresario pesquero. "Si él me llama a mí falopero, quiero que tenga el culo limpio. Entonces, yo me hago el estudio y que se lo haga él", añadió.
Respecto de los presuntos agravios recibidos, Álvarez Castellano aclaró que no piensa realizar ninguna denuncia penal y sostuvo que todo lo que pretende es un trato adecuado.
"Si tú me vas a llamar falopero y yo me tengo que sentar contigo en una audiencia a discutir… que me traten con respeto", argumentó, marcando supuestas diferencias entre el trato que recibe en las reuniones formales y el que le propinan en las movilizaciones gremiales.
El titular de Conarpesa insistió en que está dispuesto a incumplir la orden de la Secretaría de Trabajo de Chubut -por lo pronto, la firma impugnó la convocatoria de la cartera laboral-, a menos que los líderes del sindicato cumplan con el requisito que él les hace. "Yo no voy a denunciar, pero si no se hace el estudio, que no vaya a la audiencia", reiteró.
Acerca del conflicto laboral en sí, el español calificó la ocupación de las oficinas administrativas como una "usurpación" y una "privación de la libertad" del personal.
Solo dejó abierta la posibilidad de revisar algunos despidos, si se comprobara que hubo un error en la identificación de quienes fueron dejados cesantes como respuesta a la protesta. "Si ha habido gente que no ha estado, se va a reingresar”, dijo el empresario.
En ese sentido, Álvarez Castellano también hizo una llamativa diferenciación entre trabajadores y trabajadoras. “Si hay mujeres, las reingreso. Pero porque yo quiero, no porque ellos me aprietan", finalizó.