Cuando llegan las bajas temperaturas, muchas personas dejan de usar protector solar convencidas de que el riesgo de quemaduras desaparece junto con el calor. Sin embargo, los especialistas advierten que esa es una de las creencias más peligrosas para la salud de la piel.
La radiación ultravioleta (UV), principal responsable del cáncer de piel, continúa llegando a la superficie durante todo el año, incluso en invierno y en los días nublados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda que la exposición acumulativa a los rayos UV es la principal causa de los distintos tipos de cáncer de piel y recomienda mantener las medidas de protección siempre que el índice UV sea igual o superior a 3.
El frío no protege del sol
Aunque en invierno disminuyan las temperaturas, la radiación ultravioleta continúa llegando a la superficie terrestre. Incluso en los días nublados, los rayos UV atraviesan las nubes y siguen produciendo daños en la piel.
La exposición solar tiene un efecto acumulativo e irreversible que, con el paso de los años, puede provocar envejecimiento prematuro, lesiones precancerosas y distintos tipos de cáncer de piel. Por eso, los especialistas recomiendan mantener los cuidados durante todo el año y no solamente en verano.
En la montaña, el riesgo puede ser mayor
En ciudades cordilleranas, la exposición al sol puede ser incluso más intensa. La nieve refleja gran parte de la radiación ultravioleta, lo que aumenta la cantidad de rayos que reciben la piel y los ojos.
Por este motivo, quienes practican esquí, snowboard, trekking o simplemente pasan tiempo al aire libre durante el invierno deberían utilizar protector solar, anteojos con filtro UV y ropa adecuada para reducir la exposición.
El melanoma, el tipo de cáncer de piel más agresivo
Aunque representa una pequeña proporción de los casos de cáncer de piel, el melanoma es el más peligroso por su capacidad para expandirse rápidamente a otros órganos si no se detecta de manera temprana.
El principal factor de riesgo es la exposición reiterada a la radiación ultravioleta sin protección. También influyen los antecedentes familiares, la presencia de numerosos lunares y determinados tipos de piel, especialmente las más claras.
La detección precoz mejora significativamente las posibilidades de tratamiento, por lo que se recomienda realizar controles dermatológicos periódicos y consultar ante cualquier cambio en un lunar o mancha de la piel.
Cómo proteger la piel durante el invierno
Las medidas de prevención son sencillas y deberían mantenerse durante todo el año:
- Utilizar protector solar de amplio espectro (UVA y UVB) con FPS 30 como mínimo; si se realizan actividades al aire libre o en la nieve, se recomienda FPS 50.
- Aplicarlo entre 20 y 30 minutos antes de la exposición al sol y renovarlo cada dos horas, o después de transpirar o secarse con una toalla.
- Usar gorro, lentes de sol con filtro UV y ropa que cubra la mayor parte de la piel.
- Evitar, siempre que sea posible, la exposición prolongada al sol entre las 10 y las 16 horas.
- Realizar un control dermatológico al menos una vez al año y prestar atención a cualquier cambio en lunares o manchas.
Lejos de ser un riesgo exclusivo del verano, la radiación ultravioleta está presente durante los doce meses del año. Mantener los hábitos de protección también en invierno es una de las principales herramientas para prevenir el cáncer de piel y cuidar la salud a largo plazo.
MA