¿Es normal que un chico confunda algunas letras al escribir? ¿Hay que corregir esos errores? ¿Las pantallas ayudan o perjudican el aprendizaje? Son algunas de las dudas más frecuentes que surgen durante los primeros años de la lectura y la escritura. Para Daniel Baigorria, docente y especialista en Alfabetización Inicial, la respuesta pasa por acompañar el proceso con estrategias adecuadas, sin apresurar diagnósticos y comprendiendo que equivocarse también forma parte del aprendizaje.
Vecino, profesor en Ciencias del Lenguaje y de la Comunicación, profesor y licenciado en Ciencias de la Educación y especialista en Alfabetización Inicial, Baigorria se desempeña como docente en los profesorados de Educación Primaria y Educación Inicial del Instituto Superior de Formación Docente N.º 809 de Esquel y del anexo de José de San Martín.
Pantallas: ni enemigas ni la solución
En su diálogo con RED43, el docente sostuvo que las pantallas forman parte de la vida cotidiana y que el desafío no pasa por rechazarlas por completo, sino por aprender a convivir con ellas de manera crítica.
"Las pantallas están en la vida cotidiana y de hecho en muchas ocasiones se usan casi como un chupete para los niños", afirmó.
Sin embargo, aclaró que también existen herramientas digitales que pueden favorecer el aprendizaje cuando son utilizadas con un propósito pedagógico. Como ejemplo mencionó Kalulu, una aplicación gratuita inspirada en los aportes del neurocientífico francés Stanislas Dehaene, referente internacional en la ciencia de la lectura, que propone actividades para desarrollar habilidades vinculadas con la alfabetización inicial a través del reconocimiento de sonidos y su relación con las letras.
"Pensar que las pantallas son nuestros enemigos es ponernos en un lugar que está bueno revisar, porque la lectura y la escritura siguen siendo saberes fundamentales para poder interactuar con estos dispositivos desde un lugar crítico", explicó.
Para Daniel, el verdadero desafío no consiste en elegir entre libros o pantallas, sino en generar espacios donde los chicos puedan conversar, leer, escribir y desarrollar un pensamiento crítico que también les permita hacer un mejor uso de la tecnología.
Equivocarse también es aprender
Otro de los puntos que abordó durante la entrevista fue la preocupación que muchas familias sienten cuando aparecen errores en los primeros escritos de los niños.
Según explicó, existen equivocaciones que forman parte del proceso normal de aprendizaje.
"Hay errores esperables, como que los niños puedan confundir el trazado de algunas letras, por ejemplo la 'p' con la 'q' o la 'b' con la 'd'. También es habitual que al escribir se 'traguen' alguna letra porque todavía les cuesta reconocer la estructura interna de las sílabas", detalló.
Frente a estas situaciones, el docente llamó a evitar conclusiones apresuradas.
"Antes de cualquier diagnóstico, antes de tomar cualquier decisión vinculada con alguna patología, primero hay que agotar todas las estrategias didácticas", sostuvo.
En ese sentido, explicó que el objetivo debe ser generar más oportunidades para que los niños interactúen con la lectura y la escritura antes de atribuir las dificultades a un problema individual.
"Hay que pensar qué errores son esperables, cómo abordarlos para que mejoren y recién después evaluar otro tipo de intervenciones", señaló.
Corregir sí, pero de la manera adecuada
Consultado sobre si conviene corregir los errores durante el aprendizaje, Baigorria fue categórico.
"Sí hay que corregir, porque si no los errores se van fijando. El tema no es la corrección, sino cómo se hace la corrección", afirmó.
El especialista explicó que acompañar al niño frente a la palabra correctamente escrita, ayudarlo a identificar qué letras faltan o reconocer las diferencias entre lo que escribió y la forma convencional también forma parte de la enseñanza.
"El poner a los niños frente a la palabra bien escrita y ayudarlos a reconocer si la palabra que escribieron tiene todas las representaciones gráficas que debería tener también es corregir", indicó.
La lectura también se construye en casa
Finalmente, volvió a destacar la importancia de generar situaciones cotidianas de lectura y escritura dentro del hogar.
Leer cuentos, escribir juntos un mensaje de cumpleaños para un familiar, conversar sobre lo que se escribe o permitir que los chicos manipulen libros son acciones que fortalecen el aprendizaje desde edades tempranas.
"Muchas veces se cree que la oralidad y la lectura y la escritura van por caminos separados, pero desarrollar una oralidad cercana al lenguaje escrito permite que los niños posteriormente puedan desarrollar una escritura mucho más fortalecida", concluyó.
Para el docente, más allá del avance de la tecnología, la mejor herramienta para acompañar el aprendizaje sigue siendo compartir tiempo con los chicos: conversar, leer con ellos y convertir la lectura y la escritura en experiencias presentes en la vida cotidiana.
MA