Una sargento de la Policía de Chicago, que se encontraba fuera de servicio, estuvo en el lugar y el momento adecuados para no dejar morir a cuatro personas que se encontraban en un yate que se hundía en el lago Michigan, Estados Unidos.
El incidente se registró durante el fin de semana del 4 de julio en las cercanías del puerto y la playa de la calle 31, donde la oficial se hallaba a bordo de su propia embarcación recreativa, denominada Black Pearl, en el marco de las jornadas festivas estadounidenses.
La sargento Christoria King recordó, en diálogo con ABC 7 Chicago, que un "destello de luz" durante la densa niebla la llevó hasta las personas que se encontraban en peligro. El factor climático complicaba de manera severa la visibilidad en el agua, lo que dificultó las tareas de localización y reconocimiento en la superficie.
“La niebla era tan espesa que no se podía ver nada delante”, declaró King a esa cadena de noticias, en una entrevista grabada y publicada este miércoles.
Tras advertir las señales visuales intermitentes en la oscuridad, los tripulantes de la embarcación de la sargento se dirigieron de inmediato hacia ese lugar para intentar asistir a los damnificados, cuyo yate se sumergía lentamente mientras la policía se acercaba.
“Volví a ver la luz parpadeante y pensé: ‘Alguien está en apuros’, dijo, y añadió que ella y los demás que iban en su barco sabían que tenían que ayudar de inmediato. En ese sentido, agregó: “Podíamos oír sus gritos desesperados. Decían: ‘Por favor, no nos dejen morir. Por favor, ayúdennos’”. “Se podía ver cómo se hundía el barco y la parte delantera sobresalía del agua, y en ese momento todos se aferraron a él”, dijo.
Según la Guardia Costera de Estados Unidos, la embarcación de recreo se hundió la madrugada del domingo, cuando sus bombas no pudieron expulsar el agua que entraba en el barco. Las cuatro personas a bordo, cuyas identidades no fueron reveladas, llevaban chalecos salvavidas y quedaron aferradas a la embarcación.
Tras varios intentos, King afirmó que finalmente logró poner a salvo a los navegantes utilizando un salvavidas. “Me costó un par de intentos. A la tercera vez logré lanzarlo lo suficientemente lejos para que pudieran agarrarse. Tuvieron que saltar y nadar hasta él", dijo.
Fue una experiencia muy traumática”, reconoció King en declaraciones a ABC 7 Chicago. “Simplemente le doy gracias a Dios de que pudimos estar en el lugar correcto en el momento adecuado”, añadió.
Un portavoz de la agencia declaró a NBC Chicago que la Guardia Costera de Estados Unidos no participó en la recuperación. Según se informó, el Departamento de Bomberos de Chicago y el Departamento de Policía de Chicago confirmaron a la cadena de noticias que no estuvieron presentes en el lugar.