A pesar de los significativos avances culturales y legislativos de los últimos años, el tabaquismo continúa siendo una de las principales amenazas para la salud pública en Argentina. La médica neumonóloga de Esquel, Dra. Laura Bustamante, advierte que, aunque el consumo ha mostrado una tendencia a la baja debido a una mayor conciencia social, las consecuencias siguen siendo devastadoras: unas 40.000 personas mueren anualmente en el país por enfermedades asociadas al tabaco.
La doctora Laura Bustamante subraya que el daño causado por el cigarrillo trasciende los pulmones, afectando al organismo de manera integral. Si bien el cáncer pulmonar es la patología más vinculada al hábito, la especialista advierte que las consecuencias se despliegan en distintas áreas de la salud.
El consumo de tabaco está vinculado al desarrollo de enfermedades como la EPOC y al agravamiento de cuadros de asma preexistentes. Además, suele provocar síntomas crónicos, tales como la tos persistente, que afectan la calidad de vida de los pacientes.
Más allá de las vías aéreas, el tabaquismo actúa como un factor de riesgo sistémico al elevar las probabilidades de generar diversas afecciones en otros órganos. Según la especialista, el hábito de fumar puede derivar en el desarrollo de tumores en la lengua, la boca, el esófago, los riñones y la vejiga.
Por último, la Dra. Bustamante se refirió al vínculo entre el tabaco y el sistema cardiovascular. Explicó que la exposición a esta sustancia aumenta la vulnerabilidad ante eventos de gravedad, elevando el riesgo de sufrir infartos, accidentes cerebrovasculares (ACV) y otras complicaciones cardíacas.
M.G