Cuando se habla de turismo en la Comarca Andina, la imagen más frecuente suele estar asociada a bosques, senderos, cascadas o montañas. Sin embargo, existe una forma diferente de conocer uno de los paisajes más emblemáticos de la Patagonia: navegar las aguas de Lago Puelo.
La propuesta de Náutica Puelo nació hace 17 años con el objetivo de acercar a visitantes y residentes a un entorno natural que combina geografía cordillerana, aguas de origen glaciar y una ubicación privilegiada sobre la frontera argentino-chilena.
"Tenemos varios recorridos. Uno corto que llamamos Paseo Costero, ideal para quienes tienen poco tiempo. Después está el Paseo de las Bahías, donde recorremos distintos sectores del brazo oeste, y finalmente el más buscado, que llega hasta el límite con Chile y combina navegación con senderismo en plena selva valdiviana", explicó Fernando Jaureguialzo, responsable de la empresa.
Un lago diferente dentro de la Patagonia
Aunque la Patagonia cuenta con algunos de los lagos más conocidos del país, Lago Puelo posee características que lo distinguen claramente.
Una de ellas es la calidad de sus aguas. Alimentado por tres ríos nacidos en glaciares cordilleranos, ofrece una transparencia que sorprende incluso a quienes están acostumbrados a recorrer la zona. "Una de las cosas que más caracteriza al lago es la calidad de sus aguas. Básicamente navegamos en agua mineral", resumió Jaureguialzo.
La coloración también forma parte del atractivo. Dependiendo de la luz, la profundidad y el sector del recorrido, el lago puede pasar de tonos esmeralda a intensos colores turquesa. En lugares como Bahía de los Calabozos, uno de los puntos más visitados, el agua adquiere tonalidades que parecen sacadas de una postal.
A esto se suma una geografía cambiante. Acantilados, playas, bosques nativos, rápidos y montañas conviven en pocos kilómetros, ofreciendo panoramas completamente distintos a medida que avanza la navegación.
Mucho más que un paisaje
Después de miles de salidas realizadas durante casi dos décadas, Jaureguialzo asegura que hay algo que se repite en la mayoría de los visitantes. La primera sorpresa suele ser visual: el color del agua, la transparencia y las vistas hacia la cordillera. Pero con el paso de las horas aparece otra sensación más difícil de describir. "No solamente es un paisaje, sino una emoción que se vive", sostuvo.
La combinación entre naturaleza, silencio y cercanía con algunos de los sectores menos accesibles del Parque genera una experiencia que muchos viajeros deciden repetir. Algunos incluso regresan año tras año para volver a recorrer el lago.
El invierno y una postal diferente
Aunque el verano concentra la mayor cantidad de visitantes, el invierno ofrece escenarios completamente distintos.
Las primeras horas de la mañana suelen estar acompañadas por bancos de niebla que se desplazan lentamente sobre el agua. Más tarde, cuando aparece el sol, las cumbres nevadas comienzan a reflejarse sobre la superficie del lago y el paisaje vuelve a transformarse. "Por la mañana hay una imagen, al mediodía otra y al atardecer otra completamente distinta", explicó Jaureguialzo.
Esa dinámica convierte a cada salida en una experiencia diferente. Ninguna navegación es exactamente igual a la anterior.
Cómo realizar la experiencia
Náutica Puelo opera durante todo el año desde el muelle ubicado en el Parque Nacional Lago Puelo. La empresa cuenta con distintas embarcaciones adaptadas a las condiciones de cada temporada y ofrece recorridos de diferente duración según los intereses de los visitantes.
Quienes deseen obtener información sobre horarios, reservas o excursiones pueden acercarse al muelle del Parque o consultar a través de sus redes sociales y canales digitales. Instagram: Nautica Puelo
Redacción: Ornella Perdomo | Imágenes: Lelia Castro