Con la llegada del frío se incrementa la elaboración casera de chacinados, lo que genera una mayor preocupación sanitaria. Desde el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria recordaron que la triquinosis se transmite por el consumo de carne de cerdo o derivados crudos o insuficientemente cocidos que contengan larvas del parásito Trichinella spp. El mayor peligro se encuentra en los productos artesanales elaborados sin los controles correspondientes. En ese sentido, las autoridades sanitarias advirtieron que existe una falsa creencia de que métodos tradicionales de conservación como la salazón, el ahumado o el congelamiento doméstico eliminan el parásito. Los informes técnicos ratifican de manera categórica que estas prácticas no matan a las larvas, por lo que el testeo en laboratorio es la única garantía real.
Un gran desafío de esta enfermedad es que el animal infectado no presenta señales visibles, por lo cual la carne conserva su aspecto, olor y sabor habituales. Los síntomas en humanos incluyen fiebre, dolores musculares, diarrea e hinchazón en los párpados, variando la gravedad según el caso.
Ante esta situación regional, el Ministerio de Salud de la provincia y la Municipalidad de Trelew lanzaron una campaña conjunta por la Semana de Lucha contra la Triquinosis. El área de Bromatología local anunció que las primeras veinticinco muestras de carne de cerdo enviadas por productores al laboratorio de la Dirección Provincial de Salud Ambiental serán analizadas de manera totalmente gratuita.
La alerta se intensificó en los últimos días tras la confirmación de un caso positivo de triquinosis en la localidad de El Hoyo. Ante este hallazgo en la Comarca Andina, médicos veterinarios y profesionales del sector de salud animal emitieron un comunicado urgente advirtiendo sobre los peligros ligados a la compra, venta y distribución de alimentos porcinos elaborados de manufactura casera sin el correspondiente respaldo bromatológico.
Para los productores, los organismos señalan que es clave mantener buenas condiciones higiénicas, controlar los roedores y evitar que los cerdos se alimenten con residuos. También se recalca la obligación de realizar análisis de cada animal faenado mediante la técnica de digestión artificial en laboratorios habilitados.
Por el lado de los consumidores, se aconseja revisar siempre la etiqueta para constatar que los productos provengan de establecimientos autorizados, evitando comprar en la vía pública o por redes sociales si no tienen rótulo oficial. Asimismo, es decisivo cocinar la carne porcina de manera correcta hasta que el interior de la pieza pierda por completo el color rosado.
EBW